28/07/2007 Fuente: Reasons To Believe

Génesis 1, los dinosaurios y el hombre de las cavernas

Hugh Ross

* Un relato simplificado de los sucesos de la creación, como para niños

 

En el principio no había hombres de las cavernas, ni dinosaurios, ni plantas, ni océanos, ni montañas, ni sol, ni luna, ni estrellas. No había nada, ni siquiera espacio ni tiempo. Sólo Dios existía.

 

Entonces Dios habló, y de repente creó el espacio, el tiempo, la materia y la energía. De este comienzo repentino se formaron todas las galaxias, las estrellas y los planetas. La luz estaba en todos partes del universo, pero no sobre la superficie de la tierra. Estaba oscuro todo el tiempo, porque las nubes sobre la tierra no dejaban pasar la luz. En ese tiempo, hace miles de millones de años, la tierra no estaba en condiciones de sustentar ningún tipo de vida.

 

Entonces el Espíritu de Dios empezó a trabajar sobre la superficie del océano. Tal vez Dios creó primeramente en este momento la vida simple, unicelular, en el océano.

 

Dios después trabajó en las nubes, transformándolas para que la luz del sol y de las estrellas pudiera pasar a través de ellas. Aún más, Dios trabajó tanto en las nubes como en el océano para que el agua pudiera evaporarse de los océanos y pudiera condensarse en las nubes en forma de lluvia.

 

Entonces Dios juntó el agua del océano en un lugar para que apareciera la tierra seca. Ahora no sólo había agua sobre la superficie de la tierra. Había océano/s y continente/s.

 

Entonces Dios produjo plantas sobre la tierra, plantas de distintos tipos. Estas plantas consumían dióxido de carbono y agua y, con la energía del sol, los convertía en alimento y oxígeno.

 

Entonces Dios trabajó de nuevo en las nubes y, con el oxígeno de las plantas, transformó las nubes para que no estuviera todo el tiempo nublado. Ahora las nubes se podían abrir, dejando que el sol, la luna y las estrellas pudieran verse. También se estableció el escudo de ozono arriba de las nubes para que las nuevas especies de animales estuvieran protegidas de la radiación dañina del espacio exterior.

 

Ahora Dios creó los animales avanzados, tanto en los océanos como en los continentes. Las primeras criaturas de este tipo eran pequeñas y blandas -gusanos y animales babosos. Luego vinieron los pequeños animales con cáscaras, como las almejas, los cangrejos y los insectos. Los peces y los anfibios, como las ranas, vinieron a continuación. Luego vinieron los reptiles, como las lagartijas.

 

Más de 100 millones de años atrás, Dios creó los dinosaurios. Estas criaturas con forma de lagarto tenían tanto como 25 metros de largo y 50 toneladas de peso. Eran diez veces más grandes que cualquier otro animal que hubiera existido jamás sobre los continentes. Pero un desastre muy grande, tal vez la explosión de una estrella cercana, el choque de un asteroide o una erupción enorme de un volcán, ocurrió hace unos 60 millones de años atrás, eliminando casi todas las especies de dinosaurios. Sólo un par de especies quedan, ambas bastante pequeñas y casi extinguidas.

 

Los dinosaurios no fueron la única especie que fue eliminada. De hecho, aún cuando las condiciones sobre la tierra son favorables, hay formas de vida que se extinguen. Todas las formas de vida, si se les da suficiente tiempo, se extinguen. Los animales más avanzados, como los antílopes y los leones, pueden extinguirse en un par de millones de años, o menos. Las criaturas menos avanzadas, como las cucarachas, pueden durar tanto como 150 millones de años. Por eso Dios, durante el tiempo que estuvo creando, estuvo reemplazando constantemente las especies extinguidas con nuevas especies.

 

Después de los dinosaurios, Dios creó las aves y los mamíferos. Creó cuatro tipos distintos de mamíferos: los mamíferos de los océanos, como las ballenas y los delfines; los roedores, como los conejos y las ratas; los cuadrúpedos salvajes, como los alces y los tigres; y los cuadrúpedos domésticos, como las vacas y las ovejas. Las aves y los mamíferos son distintos de todos los animales anteriores a ellos porque pueden expresar sus emociones, sus deseos y sus pensamientos al comunicarse con nosotros. Es por eso que hacemos mascotas de estos animales y no solemos hacerlo con los insectos o las lagartijas.

 

Entre 2 y 4 millones de años atrás, Dios comenzó a crear mamíferos parecidos al hombre u “homínidos”. Estas criaturas se paraban sobre dos pies, tenían cerebros grandes y usaban herramientas. Algunos hasta enterraban sus muertos y hacían pinturas sobre las paredes de sus cuevas. Sin embargo, eran muy distintos de nosotros. No tenían espíritu. No tenían una conciencia como nosotros. No adoraban a Dios ni tenían costumbres religiosas.

 

Con el tiempo, estas criaturas parecidas al hombre se extinguieron. Luego, entre unos 10.000 y 25.000 años atrás, Dios los reemplazó por Adán y Eva. De Adán y Eva vinieron todas las personas que viven sobre la tierra hoy. Dios dijo a Adán y Eva y a sus descendientes que debían llenar la tierra y gobernar con sabiduría sobre los animales y todos los recursos de la tierra. Y Dios escribió sus Diez Mandamientos sobre los corazones de todas las personas. El primero es adorarlo solamente a Él.―

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: Genesis One, Dinosaurs, and Cavemen



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