20/06/2008 Fuente: Reasons To Believe

Viernes 20 de junio de 2008

El caso a favor de la evolución humana pierde algunos dientes

Fazale Rana

La anatomía dental da pistas importantes sobre el crecimiento y desarrollo de los homínidos


Para un niño pequeño, perder los dientes es un rito de paso. Cada diente que cae (o es quitado bruscamente) sirve como una señal de que está creciendo, a medida que, uno por uno, los dientes de leche dejan lugar a los dientes permanentes.

 

Lo mismo ocurre con los homínidos, considerados frecuentemente como elementos intermedios de transición entre una criatura simiesca y los humanos modernos. La aparición de dientes, deposición de estructuras microanatómicas y desgaste de los dientes de los homínidos ocurrieron en momentos característicos durante su crecimiento y desarrollo, y a lo largo de su adultez. Debido a la relación entre la anatomía dental y la historia de vida, los paleoantropólogos estudian estas características para obtener pistas importantes acerca del comportamiento y el estilo de vida de estas criaturas ya extinguidas.


Dos recientes proyectos de investigación analizaron las características dentales de Paranthropus robustus y los Neandertal. Ambos estudios indican que estos dos homínidos se desarrollaron y se comportaron de formas decididamente no humanas, ampliando la separación entre los homínidos y los humanos modernos de acuerdo con el modelo de orígenes humanos de Reasons To Believe (RTB).


El modelo de orígenes humano de Reasons To Believe y los homínidos


En vez de considerar a estas criaturas como elementos intermedios evolutivos, el modelo de creación bíblico de RTB considera a los homínidos encontrados en el registro fósil como animales creados por la intervención directa de Dios. Estos primates existieron durante un tiempo y luego se extinguieron. El modelo de RTB considera que los homínidos eran criaturas notables que caminaban erguidas y poseían algún nivel de inteligencia y capacidad emocional limitados. Esto permitió que estos animales emplearan herramientas toscas y aun adoptaran un tipo de “cultura”, de forma similar a los mandriles, gorilas y chimpancés. Mientras que el modelo de RTB postula que los homínidos fueron creados por el fiat divino, no eran seres espirituales hechos a su imagen. El modelo reserva esta condición exclusivamente para los humanos modernos.


El modelo conceptual de RTB trata a los homínidos como análogos pero distintos de los grandes simios. Debido a esto, el modelo predice que existirán similitudes anatómicas, fisiológicas, bioquímicas y genéticas entre los homínidos y los humanos modernos en distintos grados. Pero, como los homínidos no fueron hechos a la imagen de Dios, es esperable que sean claramente distintos de los humanos modernos, especialmente en su capacidad cognitiva, comportamiento, “tecnología” y “cultura”.


En resumen, el modelo de RTB predice que los homínidos, incluyendo a los Neandertal, deberían ser distinguibles biológicamente y conductualmente de los humanos modernos.


Un estudio examinó las características faciales y el desgaste de dientes en 19 especímenes asignados a Paranthropus robustus. Este homínido vivió entre 2 y 1,2 millones de años atrás en Sudáfrica. (Los biólogos evolucionistas no creen que este homínido forme parte del linaje que llevó a los humanos modernos. En cambio, colocan a P. robustus, junto con sus dos especies hermanas, P. boisei y P. aethiopicus, como una rama lateral y un callejón sin salida evolucionistas.)


El equipo de investigación notó que, para los especimenes masculinos, el desgaste dental mayor estaba correlacionado con las características de adultos plenamente desarrollados. Los machos con características adultas subdesarrolladas mostraban poco desgaste dental. Este patrón no se notó para las hembras de la muestra. Estas observaciones indican que a los machos les llevó un período de tiempo mayor desarrollarse que las hembras y sugieren que P. robustus exhibía dimorfismo sexual, donde los machos poseían un tamaño de cuerpo mayor que las hembras.


El dimorfismo sexual afecta la estrategia de apareamiento. Los primates como los gorilas, que muestran dimorfismo sexual basado en el tamaño del cuerpo, tienen una organización social centrada en un macho grande dominante que se aparea con un harén de hembras. Esto significa que Paranthropus, y por extensión los demás australopitecinos, empleaban una estrategia de apareamiento similar a los gorilas.


En contraste, los humanos modernos exhiben un dimorfismo sexual relativamente limitado. Como consecuencia, los machos y hembras forman parejas de apareamiento.


Este trabajo indica que los australopitecinos era biológicamente y conductualmente distintos de los humanos modernos, según las predicciones hechas por el modelo de RTB. El estudio también amplía la brecha entre los australopitecinos y los homínidos que pertenecían al género Homo. Según el paleoantropólogo J. Michael Plavan:


El hallazgo cuestiona una teoría que dice que los primeros homínidos tenían un nivel relativamente bajo de dimorfismo sexual, heredado de un ancestro común compartido con los chimpancés... En cambio, la condición primitiva puede haber sido más similar al gorila, y nuestros ancestros femeninos pueden no haber cerrado la brecha hasta recientemente, tal vez en Homo erectus, en los últimos 2 millones de años.


La implicación: la transición en el comportamiento de apareamiento (y el proceso de crecimiento y desarrollo acompañante) tiene que haber ocurrido rápidamente.


Otro estudio examinó características microanatómicas de los dientes de los Neandertal como una forma de evaluar la velocidad de crecimiento y desarrollo de estos homínidos. Los ritmos biológicos producen características incrementales en el barniz y la dentina a lo largo de la niñez que pueden usarse como un registro de la historia de vida del individuo.


Estudios anteriores que usaron estos marcadores han sido inciertos acerca del crecimiento y el desarrollo de los Neandertal. Algunos estudios indican que estos homínidos crecieron hacia la adultez a una velocidad similar a los humanos modernos. Otro trabajo sugiere que la velocidad de crecimiento y desarrollo eran más rápidos, cuando se los compara con los seres humanos.

 

El estudio más reciente echó la mirada más detallada e integral a las características microanatómicas de los dientes de los Neandertal. Basándose en este trabajo, los investigadores llegaron a la conclusión de que los Neandertal crecían a una velocidad mucho más rápida que los humanos modernos. Dicho de otra forma, una niñez prolongada y una historia de vida relativamente lenta parecen ser únicos de los humanos modernos. Y estas diferencias en la duración y la velocidad de la niñez tienen consecuencias importantes para la organización social.


En base a este trabajo, parece que los Neandertal fueron biológicamente y conductualmente distintos de los humanos modernos. Otra vez, este descubrimiento concuerda con el modelo de orígenes humanos de RTB. El progreso científico hace que sea cada vez más posible plantear un caso científico en el sentido que los humanos son distintos de los homínidos de una forma que armoniza con el concepto de que los humanos hemos sido hechos de forma única a la imagen de Dios.


Si bien es habitual que los niños humanos pongan sus dientes de leche debajo de la almohada en la esperanza que el ratón lo cambie por dinero, es improbable que los niños Neandertal alguna vez hayan seguido este rito. Crecían demasiado rápido.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: The Case for Human Evolution Loses Some Teeth

 



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