12/06/2008 Fuente: Reasons To Believe

Jueves 12 de junio de 2008

Confirmación de una Tierra rara

David H. Rogstad

Un par de meses atrás mencioné una mejora del Radiotelescopio de Arecibo que lo haría más eficaz para buscar vida inteligente en el espacio exterior (SETI). Ese artículo incluía referencias a argumentos dados, desde un punto de vista secular y teísta, a favor de la improbabilidad de encontrar vida inteligente “allá afuera”. Estos enfoques llaman la atención hacia la enorme cantidad de condiciones que deben cumplirse para que la vida sobreviva en cualquier medio y la dificultad para cumplir con esas condiciones simultáneamente. La conclusión de los autores es que la Tierra, que ha sustentado vida avanzada durante un período de vida largo, podría ser única en el universo observable. Esta idea se denomina frecuentemente la Hipótesis de la Tierra Rara.


Andrew Watson, de la Universidad de East Anglia, en el Reino Unido, informa en el número del 1 de febrero de 2008 de Astrobiology acerca de un estudio matemático que realizó que presta un apoyo adicional a la idea de que la vida inteligente en el universo es rara. Si bien enfoca el problema desde una perspectiva naturalista, sus argumentos tienen una aplicación amplia. Comienza señalando que la vida avanzada ha aparecido tarde en la historia de la Tierra, unos 4.000 millones de años después que apareció por primera vez la vida primitiva. Y, debido al aumento de la luminosidad del Sol, la Tierra puede sustentar esta vida 1.000 millones de años más, como mucho, un tiempo breve comparado con el tiempo desde su origen.


Basado en algunos principios generales involucrados en el modelo estocástico (estadístico, involucrando variables aleatorias) usado para su estudio, Watson entonces sostiene que la sincronización de la aparición de la vida inteligente será gobernada por la necesidad de que la vida pase por lo menos por cuatro pasos evolucionistas muy difíciles. Las cuatro etapas que escogió corresponden a pasos importantes aparentes en el registro fósil, que incluyen la aparición de bacterias unicelulares, las células complejas, las células especializadas que permiten formas de vida complejas y la vida inteligente con un lenguaje establecido.


Watson sostiene que cada paso es independiente del otro y sólo puede tener lugar luego de que los pasos anteriores en la secuencia hayan ocurrido. Estima la probabilidad de que cada paso ocurra como de 10 por ciento o menos, así que la probabilidad de que la vida inteligente surja en un entorno similar a la Tierra es baja, menos de 0,01 por ciento a lo largo de los 4.000 millones de años de historia de la vida. En base a esto concluye que, aun con condiciones similares a la Tierra, sigue habiendo una probabilidad muy baja de que se desarrolle vida inteligente.


Si multiplicamos este porcentaje por la sumamente pequeña probabilidad de encontrar un entorno similar a la Tierra, entonces la probabilidad de encontrar vida inteligente en cualquier otra parte del universo observable es prácticamente cero. Este estudio argumenta en contra de un escenario de probabilidad al azar, pero encaja bien con el modelo de creación de Reasons To Believe, donde esperamos que la aparición de la vida requiera la mano directa de un creador que la ha puesto en este universo con un propósito.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: Rare Earth Confirmed

 



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