30/05/2008 Fuente: Reasons To Believe

Viernes 30 de mayo de 2008

Afirmaciones acerca de la ciencia que me molestan (3)

Ken Samples

¡Las ideas religiosas no tienen ningún lugar en la ciencia!

 

Mientras que los ardientes secularistas expresan frecuentemente esta convicción hoy, las raíces históricas de la ciencia moderna están profundamente vinculadas a la religión en general y al cristianismo en particular.


El cristianismo modeló de forma excepcional y decisiva el clima intelectual que dio origen a la ciencia moderna (unos tres siglos y medio atrás). Hasta es correcto decir que la ciencia moderna nació en la cuna de la civilización cristiana. No sólo fueron casi todos los padres fundadores de la ciencia cristianos devotos (incluyendo a Copérnico, Kepler, Galileo, Newton, Boyle, Steno, Pascal, Faraday y Mendel), sino que la cosmovisión cristiana brindó una base para que la ciencia moderna surgiera y floreciera. De hecho, la cosmovisión cristiana apoyó los principios subyacentes que hicieron que la investigación científica fuera a la vez posible y deseable.


La perspectiva cultural cristiana brindó el marco filosófico que se requirió para lanzar la ciencia, una estructura conceptual que estaba ausente notoriamente de otras culturas influyentes del pasado.


El renombrado físico y escritor de ciencia popular Paul Davies recorre algunos de los impactos del cristianismo sobre la ciencia moderna en su discurso para el Premio Templeton, “La física y la mente de Dios”.


“En los siguientes trescientos años la dimensión teológica de la ciencia se ha desdibujado. La gente da por sentado que el mundo físico es ordenado e inteligible... Sin embargo, aun el científico más ateo acepta como hecho de fe que el universo no es absurdo, que hay una base racional para la existencia física manifestada como un orden en forma de leyes en la naturaleza que es al menos en parte comprensible para nosotros. Así que la ciencia puede avanzar sólo si el científico adopta una cosmovisión esencialmente teológica”.


Dado que la ciencia moderna surgió dentro de la matriz del teísmo cristiano (en la Europa del siglo XVII), ¿no pueden los teólogos comentar legítimamente sobre los fundamentos teológicos de la ciencia sin estar capacitados formalmente en las ciencias naturales? ¡Por supuesto que sí!


Cuando los secularistas afirman que las ideas religiosas no tienen ningún lugar en la ciencia, parecen desconocer abiertamente el papel histórico que jugó el cristianismo histórico en dar forma, alentar y sustentar el carácter y los supuestos generales de la ciencia moderna.


Si bien algunos afirman que sólo los científicos están calificados para hablar acerca de la ciencia, esta aseveración es profundamente miope. La moderna empresa científica depende de supuestos filosóficos, lógicos, matemáticos y teológicos, así que ciertas personas no científicas bien informadas pueden tener importantes cosas que decir acerca de la ciencia sin ser ellas mismos científicos capacitados.


Lamentablemente, demasiados científicos y no científicos no aprecian el mensaje que los historiadores y filósofos de la ciencia tienen para transmitir acerca de cómo surgió la poderosa empresa científica, sin hablar de los supuestos filosóficos y teológicos necesarios para sustentarla.


Para una introducción a la filosofía de la ciencia desde una perspectiva cristiana, ver Del Ratzsch, Science & Its Limits: The Natural Sciences in Christian Perspective.


Para ver la conexión histórica entre la ciencia y la religión, ver Alister E. McGrath, Science & Religion: An Introduction.


Para un artículo sobre la relación de la ciencia con el cristianismo histórico, ver el capítulo 14 de mi libro Without a Doubt: Answering the 20 Toughest Faith Questions.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: Statements About Science That Bother Me, Part 3 (of 3)

 



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