02/05/2008 Fuente: Reasons To Believe

Viernes 2 de mayo de 2008

Arrepentimiento intelectual (5)

David H. Rogstad

Al acercarnos al final de nuestra serie sobre el arrepentimiento intelectual, seguimos guiándonos por la exhortación de Pablo. El apóstol explica en los versículos siguientes de su carta (1 Corintios 2:9-13) cómo Dios ha escogido darnos la sabiduría y el conocimiento que necesitamos para conocerlo.


Sin embargo, como está escrito: “Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman”. Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales.


Lo que nosotros como humanos no podemos percibir de Dios, Él nos lo ha revelado por su Espíritu. Para explicar esto, Pablo usa una analogía en el versículo 11. Señala que, en nuestras interacciones habituales, nosotros como humanos no podemos saber lo que está ocurriendo realmente en la mente de otra persona. A veces podemos adivinar bastante bien basándonos en las circunstancias y el lenguaje corporal. Pero, en última instancia, no sabemos realmente a menos que podamos meternos en la mente de esa otra persona, o a menos que esa persona pueda “darnos su espíritu”.


De igual forma, no tenemos idea de lo que está ocurriendo en la mente de Dios. Podemos aprender mucho acerca de Él a partir de lo que ha revelado en su creación, pero nunca podremos conocerlo de una forma profunda y personal a menos que nos dé su Espíritu. Pero aprendemos en el versículo 12 que esto es exactamente lo que Dios ha hecho para quienes creen en Él. Y sabemos a partir de la Biblia que este don del Espíritu Santo viene en forma de una nueva vida así como una iluminación (mayor entendimiento) de su Palabra. Como consecuencia, en su discusión sobre la sabiduría de Dios, Pablo no usa argumentos que apelan a la sabiduría humana, sino que apelan en cambio a la conciencia del hombre. Recuerde que Pablo está intentando ganar corazones.


La próxima semana finalizaremos la serie discutiendo el corazón de la cuestión.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: Intellectual Repentance, Part 5 (of 6)



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