01/05/2008 Fuente: Reasons To Believe

Jueves 1 de mayo de 2008

Arrepentimiento intelectual (4)

David H. Rogstad

Siguiendo nuestra discusión de ayer, en los siguientes versículos (2:6-8) de la Primera Carta de Pablo a los Corintios lo encontramos dando un contraste entre la sabiduría de Dios y la sabiduría humana.


En cambio, hablamos con sabiduría entre los que han alcanzado madurez, pero no con la sabiduría de este mundo ni con la de sus gobernantes, los cuales terminarán en nada. Más bien, exponemos el misterio de la sabiduría de Dios, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios había destinado para nuestra gloria desde la eternidad. Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria.


Pablo señala que usa sabiduría en su enseñanza y al hablar de cosas de Dios, pero es una sabiduría que no puede ser comprendida por el hombre no regenerado, la persona que no ha sido iluminada por el Espíritu de Dios. Por inteligentes que puedan ser las personas acerca de toda clase de cosas, cuando se trata de ciertas verdades espirituales pueden ser sorprendentemente obtusas. El ejemplo de Pablo demuestra lo que hicieron cuando Dios mismo descendió en la carne. En vez de reconocerlo y recibir su mensaje, ¡lo mataron! ¡Completamente asombroso!


Al parecer, los humanos pueden estudiar y hacer avances significativos en muchas áreas del conocimiento, pero cuando los estudios se centran en nuestro ser interior, nuestros motivos y nuestras relaciones con los demás y con Dios, entonces las cosas comienzan a desmoronarse. Kenneth Samples, al tratar este tema en su libro Without a Doubt (página 48), incluye la siguiente cita del teólogo Millard Erickson:


La distorsión causada por el pecado en el entendimiento humano de la revelación general es mayor cuanto más uno se acerca a la relación entre Dios y los humanos. Es así que el pecado produce un efecto oscurecedor relativamente menor sobre el entendimiento en cuestiones de física, pero considerable en cuestiones de psicología y sociología. Sin embargo, en aquellos lugares donde el potencial para la distorsión es mayor es donde es posible la comprensión más completa.


En otras palabras, podemos estudiar física, química y geología con muy buenos resultados, pero no nos va comparativamente tan bien en el estudio del funcionamiento de la mente o de las interacciones entre los humanos. La imagen de Dios en nosotros ha sido borrada.


El pecado ha afectado negativamente también nuestro entendimiento de las cosas de Dios.


Analizaremos mañana cómo Dios revierte ese entendimiento erróneo.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: Intellectual Repentance, Part 4 (of 6)



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