14/04/2008 Fuente: Reasons To Believe

Lunes 14 de abril de 2008

Creyentes e incrédulos (1)

Ken Samples

En esta breve serie me gustaría lograr tres cosas. Primero (en la parte 1), identificaré cómo los creyentes (teístas bíblicos) y los incrédulos (ateos o no teístas escépticos) suelen explicar por qué las personas llegan a creer en la existencia de Dios. Segundo (en la parte 2), identificaré cómo ambos grupos también explican generalmente por qué las personas rechazan la existencia de Dios. Tercero (en la parte 3), ofreceré algunas formas de probar los dos conjuntos de sistemas de creencia. Trataré de ser justo al describir ambos lados, aun cuando obviamente soy un teísta cristiano por convicción.


Los creyentes sobre la creencia


Los teístas bíblicos (en particular los judíos y los cristianos) suelen creer en la existencia de Dios basándose en lo que llaman revelación (Dios se ha quitado el velo). En general, esta revelación asume dos formas:


1. Revelación General: Dios ha dado a conocer su existencia a los humanos a través del orden creado, la conciencia humana y mediante la providencia divina.


2. Revelación Especial: Dios ha dado a conocer su existencia a los humanos mediante acciones, sucesos y palabras únicos que han sido “inscriturados” (descritos y explicados en la Biblia).


Por ejemplo, los teístas reflexivos consideran que la existencia de Dios es la mejor explicación para características tales como el origen y el ajuste fino del universo, entidades abstractas como la matemática, la lógica y las proposiciones, valores morales objetivos y prescriptivos, y los sucesos milagrosos informados en la Biblia. La existencia de Dios es inferida entonces lógicamente como la mejor explicación para estas características convincentes.


Algunos teístas bíblicos creen incluso que Dios ha creado a los seres humanos con una conciencia innata de la existencia de Dios (sensus divinitatis). Por lo tanto, las personas pueden tener tanto razones cognitivas como intuitivas para creer en Él.


Los incrédulos sobre la creencia


Como los incrédulos en general rechazan la idea de una base racional para que la gente llegue a creer en Dios, suelen buscar explicar la creencia con otros fundamentos. Algunos sostienen que la creencia en Dios surge de factores psicológicos como la necesidad de afrontar el temor y las incertidumbres de la vida proyectando falsamente una imagen reconfortante de un padre divino. Algunos ateos en el pasado y el presente han insistido en que la creencia en Dios es producto de una enfermedad mental o una especie de extraño virus mental. Otros afirman que las creencias religiosas están basadas en la aceptación acrítica de historias y mitos culturales que han sido transmitidos durante siglos para explicar sucesos puramente naturales. Todavía otros creen que la evolución naturalista ha causa positivos falsos de modo que la creencia en Dios (en alguna etapa de la evolución humana) sirvió para brindar ventajas para la supervivencia.


Dado que los incrédulos concluyen que la creencia en Dios no está basada en consideraciones racionales (como hechos, evidencia y razones), en general buscan explicar el fenómeno de acuerdo con factores no racionales o aun irracionales (teorías psicológicas, sociológicas y/o evolucionistas).


En conclusión, parece apropiado decir que los creyentes creen que Dios creó al hombre mientras que los incrédulos creen que el hombre creó a Dios.


Para más acerca de la cuestión de la existencia de Dios, ver mis dos libros, A World of Difference: Putting Christian Truth Claims to the Worldview Test (Baker, 2007) y Without a Doubt: Answering the 20 Toughest Faith Questions (Baker, 2004).


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: Believers and Unbelievers, Part 1 (of 3)

 



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