21/03/2008 Fuente: Reasons To Believe

Viernes 21 de marzo de 2008

Cuando la vida de Marte no es tal

David H. Rogstad

Cuando el meteorito de Marte ALH-84001, descubierto en 1984 en el antártico, fue anunciado en 1996, obtuvo mucha atención de los medios. Hasta el presidente Clinton hizo comentarios. En ese momento fue muy emocionante para quienes estaban buscando vida fuera de la Tierra, y para algunos sugería una posible fuente de vida para la Tierra misma.


Si bien muchos aún creen que esta detección es genuina, otros han arrojado dudas, sugiriendo que antes que este descubrimiento pueda ser aceptado como evidencia de vida pasada sobre Marte, debe superar convincentemente un conjunto de criterios que incluyen factores como la contaminación de vida de la Tierra. Dado que se cree que el meteorito ALH-84001 probablemente aterrizó sobre la Tierra unos 13.000 años atrás, ¿pueden los científicos estar seguros de que la evidencia no proviene de vida de la Tierra antes que de vida de Marte?


De gran preocupación para la NASA es la posibilidad de que las naves que se envían a Marte para la detección de vida estén ellas mismas contaminadas con vida de la Tierra. Se hacen enormes esfuerzos para armar estas naves y sus instrumentos en salas limpias que han sido decontaminadas meticulosamente. Muchas de las técnicas usadas para lograr esta tarea han sido adaptadas de quirófanos de hospitales y laboratorios de biotecnología.


En un artículo publicado recientemente en la revista europea FEMS Microbiology Ecology, varios autores han aplicado una nueva técnica para detectar la presencia de bacterias contaminantes. Usaron muestras recogidas de centros con salas limpias en Jet Propulsion Laboratory, Kennedy Space Flight Center y Johnson Space Center. Antes de este estudio, las técnicas usadas para probar las salas limpias incluían cultivar muestras de diversos contaminantes posibles. Según el artículo, los estudios de los cultivos son limitados porque sólo una pequeña fracción de posibles bacterias contaminantes puede ser cultivada en un cultivo. En contraste, estos autores han usado una técnica diferente que llaman análisis molecular de la secuencia de genes del rRNA. Este método brinda un inventario mucho más amplio y más sensitivo de vida bacterial posible usando un marcador genético dentro de la maquinaria celular de la bacteria misma para indicar su presencia.


Sus resultados mostraron niveles significativos de una comunidad heterogénea de bacterias aún presentes en las salas limpias probadas. Los investigadores concluyeron que


La presencia y persistencia de contaminantes microbianos en naves espaciales y en sus centros de armado subraya la necesidad de protocolos de limpieza y mantenimiento integrales y análisis frecuentes de las comunidades bacterianas.


Todo esto demuestra que ya podríamos haber contaminado a Marte con vida de la Tierra con las pocas naves espaciales que NASA ha depositado sobre Marte.


Al momento del descubrimiento original del meteorito, Reasons To Believe llamó la atención al hecho de que, además de material arrancado de la superficie de Marte que terminó sobre la Tierra, hay también una gran cantidad de material arrancado de la superficie de la Tierra que terminó sobre Marte. En consecuencia la posición de RTB ha sido que parece razonable concluir que es más probable que cualquier evidencia de vida encontrada en Marte o en meteoritos de Marte haya provenido de la Tierra, el planeta rebosante de vida, que al revés. Basándonos en este punto de vista, hemos predicho que es altamente probable que se encuentre realmente evidencia de vida en Marte. Sin embargo, con la probabilidad de contaminación adicional de las naves, si se detecta vida sobre Marte tendremos aún más razones para creer que se originó de la Tierra.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: When Life From Mars Isn’t



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