05/03/2008 Fuente: Reasons To Believe

Miércoles 5 de marzo de 2008

El fenómeno del 'nuevo ateísmo' (3)

Ken Samples

Las primeras dos entregas de esta serie abordaron tres razones para el fenómeno conocido como el “nuevo ateísmo”. Esta fresca raza de ateísmo se distingue de sus predecesores por el comportamiento más militante (si bien no violento) y fervoroso de sus defensores, como Richard Dawkins (The God Delusion), Sam Harris (Letter to a Christian Nation), Christopher Hitchens (God Is Not Great) y Daniel Dennett (Breaking the Spell).


La primera parte de mi serie sugiere que, mientras los ateos tradicionales siempre han considerado a la religión como ilusoria, los nuevos ateos ahora la consideran como peligrosa debido al crecimiento del islamismo tradicional y la percepción de una mezcla de la religión y la física. La segunda parte trata de cómo el crecimiento del movimiento de Diseño Inteligente (DI) también contribuyó a este tipo de ateísmo más estridente.


En este artículo final, ofrezco dos factores adicionales que creo que impactan también en el fenómeno del nuevo ateísmo.


4. La preocupación última de la humanidad El teólogo filosófico Paul Tillich (1886-1965) sostenía que, independientemente de si una persona cree en la existencia en Dios, todos gravitan hacia lo que equivale a una “preocupación última”. En otras palabras, todos, incluyendo los ateos, identifican y buscan un tema esencial o fuente de valor en la vida. Para quienes rechazan la creencia en un Dios trascendente y personal, esta preocupación última puede ser asignada a una cuestión inmanente e impersonal, como el hedonismo, la etnicidad, la política y la ciencia.


Otros filósofos y teólogos han concordado con la perspectiva de Tillich, refiriéndose en consecuencia a los humanos como homo religiosus (“hombre religioso”). Aun cuando se rechace la expresión religiosa tradicional, los seres humanos tienen un instinto inherentemente espiritual que asume inevitablemente otras formas. Si la evaluación de Tillich de la humanidad es correcta, entonces los seres humanos, por su propia naturaleza, necesitan una “razón para ser”.


La Biblia parece concordar con esta evaluación. Dice que quienes rechazan al Dios vivo y verdadero participan en alguna forma de idolatría. El apóstol Pablo dice, con relación a las naciones paganas que rechazaron a Dios:


“Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador” (Romanos 1:25).


Desde una perspectiva bíblica, los seres humanos pueden rechazar la creencia en Dios pero no pueden despojarse de la religiosidad innata debido a que han sido creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26-27).


Como filósofo cristiano, creo que esto explica ciertas cosas acerca de los incrédulos en general y de los ateos en particular. Los seres humanos pecadores se encuentran tironeados entre necesitar a Dios por un lado y desear su propia autonomía por el otro. Parte de la ferocidad del fenómeno del nuevo ateísmo surge de la incapacidad frustrante del ateo de separarse realmente de su necesidad espiritual del Creador.


5. La más grande de las grandes preguntas de la vida A los filósofos les encanta hablar de las denominadas “grandes preguntas” de la vida. Esto interrogantes involucran el origen y destino, los valores y el significado y propósito de la vida humanos. Sin embargo, la más grande de las grandes preguntas tiene que ver con la existencia de Dios. ¿Existe Dios? ¿Cómo puede ser conocido Dios? ¿Cuál es la relación de Dios con el cosmos y con la humanidad?


Como filósofo, no creo que ninguna cosmovisión sea verdaderamente neutral con relación a la pregunta de Dios. Inevitablemente, todas las cosmovisiones afirman a Dios (teología) o lo niegan (ateología). Aun los agnósticos (que dicen no saber si Dios existe) viven sus vidas como si existiera Dios o viven como si no existiera (la mayoría escogen lo último, porque si no asistirían a cultos religiosos semana por medio).


Los nuevos ateos parecen consumidos por la pregunta de Dios por las diferentes razones que he identificado en esta serie. Sin embargo, creo que la razón última del nuevo ateísmo es el número 5: el hombre no puede vivir sin hacer frente a la pregunta de Dios. La creencia en Dios es la mayor de las ilusiones del hombre o es la mayor verdad y realidad del hombre. En cuanto a mí, la existencia de Dios da sentido a las realidades más significativas de la vida, como la ciencia, la matemática, la lógica y los valores, pero especialmente los seres humanos.


Para conocer más acerca de la cosmovisión cristiana y cómo se relaciona con la cosmovisión atea del naturalismo, ver mi nuevo libro A World of Difference: Putting Christian Truth-Claims to the Worldview Test. Para leer un artículo sobre por qué pienso que existe el Dios de la Biblia, ver el primer capítulo de mi libro Without a Doubt: Answering the 20 Toughest Faith Questions.


Traducción: Alejandro Field
Artículo original: The “New Atheism” Phenomenon, Part 3 (of 3)

 



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