26/07/2007 Fuente: Reasons To Believe

El salto a los dos pies: la aparición repentina del bipedalismo

Fazale Rana

 

El hombre, ¿llegó gateando a su existencia a lo largo de millones de años? ¿O acaso hizo un salto a los dos pies por diseño sobrenatural? Los humanos, ¿emergieron de las amebas, o acaso un Creador quiso que la vida poseyera propósito, valor y significado? Las respuestas a preguntas como éstas afectan poderosamente la forma en que las sociedades humanas responden a sus problemas más acuciantes. Una criatura espiritual, sensible y diseñada divinamente merece un mayor cuidado y consideración que un accidente aleatorio de la naturaleza.

 

Algunos científicos dicen que los seres humanos son un mero capricho del destino: simios inteligentes producidos por hechos aleatorios que ocurrieron durante los últimos 5 millones de años. Afirman que la selección natural jugó un papel en el proceso que condujo a los humanos modernos. Las presiones competitivas, depredadoras y ambientales seleccionaron en forma gradual cambios heredables, dicen. Estos cambios, supuestamente, impartieron una mayor capacidad de supervivencia y éxito reproductivo. Por lo tanto, la selección natural habría operado sobre la variación aleatoria repetidamente, produciendo una sucesión de nuevas especies hasta que finalmente, por azar, llegaron a existir los humanos modernos.

 

Junto con el tamaño del cerebro (en realidad, la relación entre el tamaño del cerebro y la masa del cuerpo), la destreza manual y la cultura avanzada, el bipedalismo constituye una de las características definidoras más importantes de los humanos. Para los antropólogos evolucionistas, entender la emergencia y el desarrollo del bipedalismo equivale a entender el origen de la humanidad.

 

En marcado contraste con el pensamiento evolucionista, la Biblia revela a los seres humanos como el pináculo de la actividad creadora de Dios, hechos a su imagen y distintos de todas las demás criaturas.1 Los relatos bíblicos de los comienzos del hombre no dejan ningún lugar para que Dios use un proceso de transformación evolucionista de simio a humano para crear al hombre. La Biblia describe la participación directa de Dios en la creación de los primeros humanos, criaturas físicas y también espirituales de inmenso valor desde el momento de su creación.

 

Con su énfasis en la verificabilidad,2 un poderoso y nuevo enfoque ayuda a discriminar entre las explicaciones bíblicas y evolucionistas del origen de la humanidad (ver apartados). Las predicciones hechas por estos modelos acerca de los orígenes pueden ser sometidas a los rigores de la verificación científica. La que tiene mayor apoyo del registro científico y predicciones que encajan mejor con los nuevos descubrimientos ejemplifica el escenario más preciso.

 

Avances recientes en la paleoantropología (el estudio de los registros fósiles de los primates bípedos) y la paleoecología (el estudio de ecologías antiguas) relacionados con el bipedalismo presentan una oportunidad inusual para hacer comparaciones de datos. Nuevos descubrimientos en éstas y otras disciplinas argumentan en contra de un origen naturalista del bipedismo y brindan una confirmación sustancial del registro bíblico.

 

Escenarios evolucionistas

Según el paradigma evolucionista, dado que un ancestro similar a un simio dio lugar a la descendencia tanto de los simios como de los humanos, los primates bípedos tienen que haber evolucionado desde cuadrúpedos que caminaban apoyándose en los nudillos de la mano. Esta forma de caminar existe como un tipo especial de cuadrupedalismo terrestre (locomoción terrestre usando las cuatro extremidades) que poseen los chimpancés y los gorilas.3 Las criaturas que caminan apoyándose en los nudillos de la mano descansan su peso sobre los nudillos, y no sobre las palmas o los dedos. Este diseño permite a los chimpancés y gorilas caminar usando las cuatro extremidades sin perder la destreza de largos dedos curvos para trepar y balancearse en los árboles.

 

Los paleoantropólogos proponen una miríada de hipótesis para explicar cómo el bipedalismo podría haber surgido mediante procesos naturales. Una explicación antigua sugiere que el bipedalismo surgió para liberar las manos para el uso de herramientas. Dado que el registro fósil contradice esta idea, los biólogos evolucionistas la han rechazado. El registro arqueológico muestra claramente la existencia del bipedalismo al menos 2 millones de años antes de que apareciera el uso de herramientas.4

 

La mayoría de las hipótesis que buscan explicar la emergencia del bipedalismo dependen de la transformación de África Oriental de un ambiente boscoso y selvático a una sabana árida y abierta.5 Ante estos cambios, los cuadrúpedos terrestres se enfrentaron a menores provisiones de alimentos, un mayor riesgo de caer víctimas de depredadores y la incapacidad de evitar la luz del sol directa.6

 

El bipedismo ofrece una forma de encarar estos desafíos. El caminar erecto servía como un medio de locomoción energéticamente más eficiente a velocidades reducidas.7 Esto permitía a los primates bípedos recorrer largas distancias en busca de comida. Una vez encontrado el alimento, los primates bípedos podían llevar el alimento obtenido distancias largas y volver a su "base" para mantener a sus crías.8

 

Por la altura de sus cabezas, los primates bípedos son más eficaces en evitar la depredación en una sabana abierta que los simios cuadrúpedos. El pararse erecto permitiría a estos animales detectar a los depredadores más rápidamente y desde distancias mayores.

 

El bipedalismo ofrece también una ventaja termorregulatoria.9 Un primate bípedo parado erecto absorbe 60 por ciento menos calor que un simio que camina usando las cuatro patas. Una postura cuadrúpeda expone toda la espalda a la luz solar directa, en tanto que el estar parado expone sólo la cabeza y los hombros.

 

Los biólogos evolucionistas aún tienen que llegar a un consenso con relación a las presiones selectivas que podrían haber producido el bipedalismo en los primates, y tampoco han demostrado un mecanismo que pueda originar cambios tan dramáticos en el tiempo permitido (ver la sección siguiente). A la fecha, la única fuente razonable de presión evolucionista detrás de la transformación de cuatro a dos pies sigue siendo la pérdida del hábitat boscoso en África Oriental.

 

Anatomía del bipedismo

La transición de un cuadrúpedo que camina sobre los nudillos a un bípedo erecto involucra enormes cambios anatómicos.10 Estos cambios incluyen los siguientes aspectos:

  • Reubicación de la abertura de la médula espinal
    El foramen magnum (la abertura en la base del cráneo por la que pasa la médula espinal) debe ser reubicado, desde la parte posterior al centro de la base del cráneo. En esta posición la columna vertebral balancea eficazmente la cabeza, eliminando la necesidad de poderosos músculos en el cuello.
  • Reestructuración de los huesos del oído interno
    Los huesos del oído interno, que juegan un papel en el equilibrio, deben ser modificados para sustentar el bipedismo.
  • Introducción de la curvatura espinal
    La columna vertebral inferior y superior deben poseer una curvatura hacia delante para mantener el bipedalismo. Esta curvatura hacia delante, junto con la curvatura hacia atrás en la parte media de la columna vertebral, permite que la espina dorsal funcione como un resorte, facilitando el movimiento.
  • Reestructuración de la caja torácica
    La caja torácica de los simios en forma de cono invertido permite el uso de los brazos para la locomoción. La caja torácica en forma de barril de los bípedos permite el uso eficaz de los brazos para funciones no locomotoras.
  • Remodelación de la pelvis
    A fin de acomodar las articulaciones de la cadera y los músculos necesarios para el bipedismo, la pelvis de los primates bípedos debe ser más baja y más ancha que la de los simios que caminan sobre sus nudillos.
  • Miembros inferiores modificados
    Los primates bípedos no sólo tienen miembros inferiores más largos que los cuadrúpedos, sino que el ángulo valgus (el ángulo que forma el fémur con la línea media del cuerpo) es también diferente. Los miembros inferiores más largos desplazan el centro de masa hacia la parte inferior del cuerpo. Al formar el fémur un ángulo hacia adentro mueve el centro de masa del cuerpo más cerca de la línea media del cuerpo. El centro de masa modificado permite una locomoción bípeda estable.
  • Ampliación de las superficies articulares
    No sólo necesita la rodilla ser reestructurada para acomodar el ángulo valgus cambiado, sino que las superficies de las articulaciones también deben ser agrandadas. Este agrandamiento aumenta el área de contacto, lo cual ayuda a que las rodillas y otras articulaciones soporten el esfuerzo de estar parado o caminar erguido.
  • Pie reestructurado
    Hasta los pies deben ser estructurados de forma diferente para soportar el bipedalismo. Un pie con plataforma y un arco permite un área de superficie mayor, que puede soportar mejor un impacto. En los primates bípedos, el dedo gordo del pie (hallux) está más alargado y está alineado con los otros dedos del pie; por lo tanto, necesita una ubicación distinta. Esta nueva ubicación permite que el hallux sea el último punto de contacto con el suelo al moverse hacia delante durante el paso bípedo.
  • Reestructuración de la musculatura del cuerpo
    A fin de acomodar los enormes cambios en el esqueleto exigidos por la transición de cuadrúpedo a bípedo, gran parte de la musculatura debe ser modificada también.

Predicciones

Los dramáticos cambios anatómicos que deben ocurrir para transformar a cuadrúpedos que caminan sobre los nudillos en primates bípedos hacen fracasar los esfuerzos para imaginar cómo pudo haber ocurrido esta transformación. Pero si el bipedalismo emergió a través de la evolución biológica por procesos naturales, debería ocurrir gradualmente y aparecer mucho tiempo después del momento en que se supone que los simios y humanos divergieron. Además, la primera forma de bipedismo en aparecer debería ser tosca e ineficiente. Una vez que apareció, debería efectuar una transición al bipedalismo obligatorio más eficiente de los humanos modernos. Finalmente, sería necesaria una presión evolutiva significativa para forzar a los simios que caminaban sobre sus nudillos, perfectamente adaptados a su medio ambiente y estilo de vida, a que pasaran a primates que caminaban erguidos, para que dicho cambio realmente pudiera ocurrir.

 

Recientes avances científicos

Varios descubrimientos recientes de los registros fósiles y geológicos han transformado radicalmente la visión de los paleoantropólogos sobre el origen y la historia natural del bipedalismo. Estos nuevos avances científicos contradicen marcadamente las predicciones que surgen de escenarios evolucionistas.

 

La primera aparición del bipedalismo

 

En 1994 y 1995 paleoantropólogos informaron dos conjuntos de descubrimientos que describían los restos fósiles de dos especies de australopitecos. Un equipo de investigación descubrió los restos de un homínido de Etiopía fechado en 4,4 millones de años de edad.11 Nombraron a este espécimen Australopithecus ramidus, si bien posteriormente se le asignó un nuevo género: Ardipithecus.12

 

Mientras tanto, otro equipo de investigadores descubrió un conjunto de fósiles de homínidos en Kenia, que se determinó tenían entre 3,9 y 4,2 millones de años de edad.13 Estos especímenes fueron atribuidos a una nueva especie reconocida de australopitecos, Australopithecus anamensis. Un descubrimiento posterior confirmó la edad de esta especie en 4,07 millones de años.14 Un análisis de una tibia de A. anamensis estableció claramente su capacidad bípeda, empujando la aparición del bipedismo hacia atrás al menos en medio millón de años. Antes de este descubrimiento, se creía que el primate más antiguo con capacidades bípedas era Australopithecus afarensis (alrededor de 3,9 millones de años atrás).

 

Aún no está claro si Ardipithecus ramidus poseía capacidades bípedas. De ser así, la primera aparición del bipedalismo ocurre muy cerca del momento en que las descendencias de los simios y los humanos supuestamente divergen. Esto permite a las fuerzas de la selección natural sólo unos pocos cientos de miles de años para generar el bipedalismo; un período excesivamente corto, según los biólogos evolucionistas, teniendo en cuenta los amplios cambios anatómicos necesarios para una transición del cuadrupedalismo al bipedalismo.

 

Si A. ramidus carecía de capacidades bípedas, esto también crea problemas para el paradigma evolucionista. Los biólogos evolucionistas consideran que A. ramidus es la especie ancestral que dio lugar a A. anamensis. En este escenario, el bipedismo tiene que haber surgido en menos de doscientos mil años, un período aún más corto (y, por lo tanto, menos factible) para que ocurra la enorme diferenciación de la especie.

 

La paleoecología del bipedalismo

 

Un trabajo reciente que describe el medio ambiente en el cual vivieron los primates bípedos más antiguos arrojó resultados inesperados. A. ramidus y A. anamensis no vivieron en sabanas abiertas, sino más bien en bosques y selvas.15 Además, estudios recientes indican que A. afarensis vivía en entornos que eran una mezcla de bosque y sabana.16

 

Una especie de australopitecos recientemente descubierta, Australopithecus bahrelghazali, recuperada en Chad y fechada entre 3,0 y 3,5 millones de años de edad, también vivió en un hábitat mixto.17 Y el espécimen de homínido recientemente descubierto, Kenyanthropus platyops, fechado en 3,5 millones de años de edad, vivió en un entorno predominantemente de bosques y selvas que incluía prados abiertos.18

 

En palabras del antropólogo y escritor de ciencia Roger Lewin: "Es probable que el concepto popular de que nuestros antecesores salieron de un bosque tupido hacia una sabana de pastizales sea más ficción que realidad".19 Este nuevo reconocimiento, expresado por Lewin, crea un profundo problema para el paradigma evolucionista, ya que elimina la fuerza impulsora evolucionista que hace mucho tiempo se viene diciendo que generó el bipedismo.

 

Un reciente estudio geológico realizado para entender la aridización del África Oriental (el suceso que causó la transformación de sus bosques en una sabana abierta)brinda evidencia adicional de que la pérdida de un entorno boscoso no pudo haber sido la fuerza impulsora para la emergencia del bipedalismo. Este estudio indica que el cierre de la vía marítima indonesia, entre 3 y 4 millones de años atrás, produjo una reducción de las lluvias en África Oriental y finalmente la transición de bosques a praderas.20 Para cuando África Oriental se volvió árida, el bipedalismo ya había aparecido.

 

Bipedalismo estático

 

Un reciente estudio matemático y estadístico de más de doscientos especímenes de huesos pélvicos de simios, homínidos extintos y humanos modernos reveló un patrón histórico que desafía la explicación evolucionista de bipedismo en su misma esencia.21 En vez de cambiar gradualmente a lo largo del tiempo, el bipedismo apareció repentinamente, permaneció estático (sin cambios) durante un período de tiempo largo, luego pasó por una rápida transformación antes de volver a permanecer estático y pasar por otro cambio rápido.

 

Los australopitecos (los primeros primates bípedos) poseían un tipo de bipedalismo distinto del de los primates Homo. Los australopitecos exhibían un bipedalismo facultativo (opcional) en tanto que el género Homo poseía, y sigue poseyendo, un bipedalismo obligatorio. Si bien los australopitecos existieron durante casi 3 millones de años, su bipedalismo no se transformó gradualmente en el bipedalismo obligatorio de los primates Homo. Más bien, permaneció estático a lo largo de la duración de la existencia del australopiteco.

 

Con la aparición del género Homo, el bipedalismo obligatorio apareció repentinamente en el registro fósil. Desde una perspectiva evolucionista, este cambio rápido exigió un rápido proceso de transición del bipedalismo facultativo al obligatorio. El bipedalismo obligatorio del género Homo ha permanecido estático durante casi 2 millones de años. Es interesante que Homo erectus y los Neandertal poseían una forma de bipedalismo idéntica, pero una forma distinta de la que se ve en los humanos modernos. Con la aparición de los humanos modernos, apareció repentinamente todavía otra forma de bipedalismo que ha continuado desde su introducción.

 

Si bien el patrón de estasis (estancamiento, inmovilidad) acentuado por cambios repentinos que se ve en el registro fósil va en contra de las expectativas evolucionistas, sirve como un claro indicador de la actividad creadora de Dios. Si Dios creó a los australopitecos, los primates bípedos Homo y otros géneros similares, puede predecirse que el bipedalismo que poseía cada género debería ser óptimo dentro del contexto de su medio ambiente y estilo de vida respectivos. Una vez creado, sería de esperar que la selección natural mantuviera a cada tipo de bipedalismo estático, ya que todo cambio produciría una forma no óptima de bipedalismo, poniendo en riesgo la adaptabilidad.22 Además, dadas las diferencias de estilos de vida y ambientes, sigue inmediatamente de la perspectivas de un modelo de creación que Dios crearía a los australopitecos y los primates Homo con distintas formas de bipedalismo, tal como se observa en el registro fósil.

 

Conclusión

Los avances científicos recientes en la historia natural del bipedalismo brindan una colección útil de observaciones que permiten la evaluación tanto del escenario evolucionista como del bíblico para el origen de la humanidad. La aparición repentina y temprana del bipedalismo en los registros fósiles proporciona un tiempo insuficiente para que el bipedismo surja de la evolución biológica a partir de procesos naturales. El registro fósil tampoco revela un patrón de transformación gradual del bipedalismo rudimentario a una forma más compleja y eficiente. La ausencia de cualquier presión evolutiva significativa para forzar estos cambios los hace aún más notables.

 

Una aparición repentina y temprana, con dos períodos de estasis intercalados por cambios rápidos define la historia natural del bipedalismo. Estas características encajan perfectamente con el patrón que predice una creación especial.

 

Un modelo de creación bíblica, en el que Dios crea a los grandes primates bípedos, predice largos períodos de estasis; sería de esperar que un Creador perfecto diera origen a una forma de bipedalismo adaptada idealmente a los desafíos ambientales, depredadores y competitivos de sus criaturas. Los recientes descubrimientos científicos brindan evidencia explícita de que uno de los rasgos definidores más importantes de la humanidad -el bipedalismo- surgió a través de la actividad creadora directa de Dios. Si bien no eran humanos, los primates bípedos fueron diseñados para un propósito y una función específicos. Fueron la obra de un Creador.

 

Con la evidencia de tanto cuidado por los primates bípedos, el prestigio de los seres humanos, creados singularmente a la imagen de Dios, asume una importancia tremenda. El ser creada como ser humano con propósito por un Dios que se preocupa, hace que la vida de una persona valga la pena vivirse. Una sociedad que entiende estas implicaciones puede brindar valor, significado y propósito a sus integrantes. Y esa comprensión hace que los descubrimientos relacionados con el salto a los dos pies sean inapreciables.

 

Referencias:

  1. Génesis 1:26, 27; Génesis 2:7; Génesis 2:22; Marcos 10:6; Mateo 19:4; Salmos 8:4, 5.
  2. Hugh Ross, "Can Science Test a 'God-Created-It' Model? Yes!" Facts for Faith (Q2 2000), 40-47; 55-58.
  3. John G. Fleagle, "Primate Locomotion and Posture," in The Cambridge Encyclopedia of Human Evolution, paperback edition, ed. Steve Jones, Robert Martin, and David Pilbeam (New York: Cambridge University Press, 1994), 75-85.
  4. Eric Delson et al., eds., Encyclopedia of Human Evolution and Prehistory, 2d ed. (New York: Garland Publishing, 2000), 394-95; B. Bower, "African Fossils Flesh Out Humanity's Past," Science News 155 (1999), 262; Elizabeth Culotta, "A New Human Ancestor?" Science 284 (1999), 572-73; Jean de Heinzelin et al., "Environment and Behavior of 2.5 Million-Year-Old Bouri Hominids," Science 284 (1999), 625-29; Berhane Asfaw et al., "Australopithecus garhi: A New Species of Early Hominid from Ethiopia," Science 284 (1999), 629-35.
  5. Roger Lewin, Principles of Human Evolution: A Core Textbook (Malden, MA: Blackwell Science, 1998), 219-22.
  6. Lewin, 227.
  7. Lewin, 224-26.
  8. Fleagle, 75-78.
  9. Lewin, 227.
  10. Lewin, 218; Robert Martin, "Walking on Two Legs," in The Cambridge Encyclopedia of Human Evolution, edición en rústica, ed. Steve Jones, Robert Martin, and David Pilbeam (New York: Cambridge University Press, 1994), 78; Fred Spoor et al., "Implications of Early Hominid Labyrinithine Morphology for Evolution of Human Bipedal Locomotion," Nature 369 (1994), 645-49.
  11. Tim D. White et al., "Australopithecus ramidus, a New Species of Early Hominid from Aramis, Ethiopia," Nature 371 (1994), 306-12; Henry Gee, "New Hominid Remains Found in Ethiopia," Nature 373 (1995), 272.
  12. Tim D. White et al., "Corrigendum," Nature 375 (1995), 88.
  13. Meave G. Leakey et al., "New Four-Million-Year-Old Hominid Species from Kanapoi and Allie Bay, Kenya," Nature 376 (1995), 565-71.
  14. Meave G. Leakey et al., "New Specimens and Confirmation of an Early Age for Australopithecus anamensis," Nature 393 (1998), 62-66; B. Bower, "Early Hominid Rises Again," Science News 153 (1998), 315.
  15. Meave Leakey and Alan Walker, "Early Hominid Fossils from Africa," Scientific American (June 1997), 74-79; Clark Spencer Larsen, Robert M. Matter and Daniel L. Gebo, Human Origins: The Fossil Record, 3d ed. (Prospect Heights, IL: Waveland Press, 1998), 46.
  16. Lewin, 258; 266-69.
  17. Michel Brunet et al., "The First Australopithecine 2,500 Kilometers West of the Rift Valley (Chad)," Nature 378 (1995), 273-75.
  18. Meave G. Leakey et al., "New Hominid Genus from Eastern Africa Shows Diverse Middle Pliocene Lineages," Nature 410 (2001), 433-40.
  19. Lewin, 222.
  20. Mark A. Cane and Peter Molnar, "Closing of the Indonesian Seaway as a Precursor to East Africa Aridification Around 3-4 Million Years Ago," Nature 411 (2001), 157-62.
  21. François Marchal, "A New Morphometric Analysis of the Hominid Pelvis Bone," Journal of Human Evolution 38 (2000): 347-65.
  22. Niles Eldredge, Reinventing Darwin: The Great Debate at the High Table of Evolutionary Theory (New York: John Wiley, 1995), 78-81.

Apartado: La perspectiva evolucionista de los orígenes humanos

Los modelos actuales de evolución humana muestran al hombre emergiendo gradualmente de los más primitivos "homínidos" (miembros de la familia de primates Hominidae) a través de un descenso con modificación mediante selección natural y mutaciones. Los biólogos evolucionistas creen que este proceso comenzó hace alrededor de 5 millones de años, cuando los homínidos y los simios supuestamente divergieron de un ancestro compartido similar a un simio.1

 

Los australopitecos aparecen en el registro fósil entre 4,5 a 1,5 millones de años atrás como los primeros primates bípedos.2 El género Australopithecus abarca un grupo diverso de homínidos con cerebros del tamaño de los simios, rasgos craneanos, faciales y dentales de los simios, un torso y miembros superiores similares a los simios, y capacidades bípedas limitadas distintas de los humanos modernos.3

 

Hasta hace poco, los paleoantropólogos consideraban a los australopitecos como parte de la senda evolucionista que conduce a los humanos modernos. La polémica ahora se centra alrededor del papel de los australopitecos en los orígenes humanos con el descubrimiento de un nuevo género de homínidos, Kenyanthropus, fechado en 3,5 millones de años de edad.4 Algunos paleoantropólogos sugieren que Kenyanthropus dio origen a los primates bípedos Homo.5

 

No existe ningún punto de vista de consenso entre los paleoantropólogos para describir las relaciones evolucionistas entre los australopitecos (extintos) y un género relacionado estrechamente, Paranthropus (considerado originalmente "australopitecos robustos").6 Sin embargo, el tamaño relativamente grande y otros rasgos distintivos de este último llevaron a los paleoantropólogos a reclasificar a los australopitecos robustos como un género separado. Los paleoantropólogos consideran que Paranthropus es un callejón sin salida evolucionista. Dada la asombrosa variedad de especies, los paleoantropólogos no tienen en claro cuál de los australopitecos podría haber dado origen al género Homo de los primates bípedos.

 

Los primates bípedos Homo aparecen por primera vez en el registro fósil hace unos 2 millones de años. Tradicionalmente, Homo habilis fue considerado como el primer primate bípedo Homo y la especie de transición clave que vincula a los australopitecinos con el género Homo. Sin embargo, rasgos recientemente reconocidos (rasgos alineados más estrechamente con los de los australopitecinos que con los de otros primates bípedos Homo como Homo erectus), hicieron que H. habilis fuera reclasificado como un australopiteco.7 Esta nueva opinión debilita seriamente la posición de H. habilis como una especie de transición, lo cual deja una discontinuidad en la filogenia de los homínidos.

 

Homo erectus y Homo neanderthalensis son los dos primates bípedos que han sido vinculados más estrechamente con los humanos modernos. Sin embargo, un trabajo reciente ha cortado prácticamente el vínculo entre los humanos modernos y H. erectus, y ha cortado completamente el vínculo entre los Neandertal y los humanos modernos.8 Cada vez más, los paleoantropólogos consideran que H. erectus representa una rama lateral que terminó en un callejón sin salida evolucionista, dado que este primate bípedo estuvo confinado a Asia, y el análisis de ADN aislado de tres restos de Neandertal distintos indican todos que los Neandertal no hicieron ningún aporte a la constitución genética humana.

 

Como ocurre con los australopitecos, un conjunto de primates bípedos Homo existió durante la mayor parte de los últimos 2 millones de años. Los paleoantropólogos, incapaces de llegar a un consenso con relación a las relaciones evolucionistas entre los miembros del género Homo, no han podido identificar un ancestro directo de los humanos modernos.9 No obstante, muchos biólogos evolucionistas están convencidos de que estas relaciones existen y que algún día se descubrirá el ancestro faltante de los humanos modernos.

 

Referencias:

  1. Richard Morris, The Evolutionists: The Struggle for Darwin's Soul (New York: W. H. Freeman, 2001), 34-37.
  2. B. A. Wood, "Evolution of Australopithecines," in The Cambridge Encyclopedia of Human Evolution, edición en rústica, ed. Steve Jones, Robert Martin and David Pilbeam (New York: Cambridge University Press, 1994), 231-240.
  3. Roger Lewin, Principles of Human Evolution: A Core Textbook (Malden, MA: Blackwell Science, 1998), 241-282.
  4. Meave G. Leakey et al., "New Hominid Genus from Eastern Africa Shows Diverse Middle Pliocene Lineages," Nature 410 (2001), 433-40; Daniel E. Lieberman, "Another Face in Our Family Tree," Nature 410 (2001), 419-20.
  5. B. Bower, "Fossil Skull Diversifies Family Tree," Science News 159 (2001), 180.
  6. Lewin, 297-307.
  7. Bernard Wood and Mark Collard, "The Human Genus," Science 284 (1999), 65-71; B. Bower, "Redrawing the Human Line," Science News 155 (1999), 267.
  8. J. M. Bermudez de Castro et al., "A Hominid from the Lower Pleistocene of Atapuereca, Spain: Possible Ancestors to Neandertals and Modern Humans," Science 276 (1997), 1392-95; Ann Gibbons, "A New Face for Human Ancestors," Science 276 (1997), 1331-33; Fuz Rana, "Up (and Away) from the Apes," Connections 1, no. 2 (2000), 3-4; Hugh Ross, "Neandertal Takes a One-Eighty," Facts & Faith 11, no. 3 (1997), 4-5; Fazale R. Rana, "DNA Study Cuts Link With The Past," Connections 2, no. 3 (2000), 3; Fazale R. Rana, "Neanderthal Genetic Diversity: From Missing Link to Special Creation," Facts for Faith (Q4 2000), 5.
  9. Lewin, 385-428.

 

Apartado: La perspectiva bíblica de los homínidos

Si los humanos están hechos a la imagen de Dios a través de su actividad creadora directa, entonces ¿cuál es la perspectiva bíblica correcta de los homínidos o primates bípedos? El modelo bíblico empleado aquí considera a los primates bípedos como una especie separada que se ha extinguido desde su creación. Los géneros Australopithecus, Kenyanthropus y Paranthropus -todas criaturas similares a los simios- poseían inteligencia limitada, capacidad bípeda limitada y, en algunos casos, herramientas sumamente toscas. Los primates bípedos asignados al género Homo, como Homo erectus y Homo neandertalensis, caminaban erguidos, usaban herramientas toscas, poseían inteligencia y tal vez hasta capacidad emocional, pero estaban desprovistos de capacidad espiritual y, por lo tanto, deben ser considerados como distintos de los humanos modernos.1

 

Los primates bípedos no fueron creados a la imagen de Dios. Los paleoantropólogos no tienen ninguna indicación del registro arqueológico de que los Neandertal, o cualquier primate bípedo, hayan participado en actividades religiosas.2 Si bien los primates bípedos Homo usaban herramientas, eran toscas y cualitativamente distintas de las herramientas sofisticadas usadas por los humanos modernos.3 Muy probablemente los Neandertal no poseían capacidad lingüística.4 Génesis 1 no hace ninguna alusión específica a los primates bípedos. Su creación por Dios en los días 5 y 6 en el grupo de los nepheshim, o animales dotados de voluntad, emoción e inteligencia, puede ser inferida.

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: The Leap to Two Feet: The Sudden Appearance of Bipedalism

 

Referencias:

  1. Hugh Ross, The Genesis Question (Colorado Springs, CO: NavPress, 1998), 54-55; 110.
  2. Eric Delson et al., eds., Encyclopedia of Human Evolution and Prehistory, 2d ed. (New York: Garland Publishing, 2000), 615-17.
  3. Tom Clarke, "Relics: Early Modern Humans Won Hand Over Fist," Nature Science Update, (6 February 2001); Steven E. Churchill, "Hand Morphology, Manipulation, and Tool Use in Neandertals and Early Modern Humans of the Near East," Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 98 (2001): 2953-55; Wesley A. Niewoehner, "Behavioral Inferences from the Skhul/Qafzeh Early Modern Human Hand Remains," Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 98 (2001): 2979-84.
  4. Christopher Stringer and Robin McKie, African Exodus: The Origin of Modern Humanity (New York: Heary Holt and Company, 1996), 85-114.

Actualización del autor

Durante las etapas finales de publicación de este artículo, un equipo de paleontólogos de Universidad de California en Berkeley, informó el descubrimiento de restos de homínidos fechados entre 5,2 y 5,8 millones de años atrás y describieron el entorno de estos animales.1 Los resultados de su trabajo refuerzan el caso a favor de la aparición sobrenatural del bipedalismo.2

 

Los paleoantropólogos que hicieron este descubrimiento asignaron los restos fósiles a Ardipithecus ramidus. El análisis indicaba claramente que A. ramidus caminaba erguido. Este descubrimiento dramático no sólo empuja el registro fósil de los homínidos hacia atrás en casi un millón de años, sino que también coloca la aparición del bipedalismo en forma coincidente con la primera aparición de los homínidos. Sin duda, el bipedalismo aparece repentinamente en el registro fósil.

 

Los paleoantropólogos también determinaron que A. ramidus vivió exclusivamente en un entorno boscoso húmedo. Asimismo, el espécimen de A. ramidus fechado en 4,4 millones de años vivió en un entorno boscoso húmedo.3 Estos descubrimientos eliminan por completo la fuerza impulsora evolucionista para la emergencia del bipedalismo. Según comentó un investigador, estos descubrimientos "desafían algunas ideas atesoradas por mucho tiempo acerca de la forma y la sincronización de la evolución de los homínidos".4

 

Referencias:

  1. Yohannes Haile-Selassie, "Late Miocene Hominids from the Middle Awash, Ethiopia," Nature 412 (2001), 178-81; Giday WoldeGabriel et al., "Geology and Paleontology of the Late Miocene Middle Awash Valley, Afar Rift, Ethiopia," Nature 412 (2001), 175-78.
  2. Henry Gee, "Return to the Planet of the Apes," Nature 412 (2001), 131-32; Michael Balter and Ann Gibbons, "Human Evolution: Another Emissary from the Dawn of Humanity," Science 293 (2001), 187-89.
  3. Giday WoldeGabriel et al., "Ecological and Temporal Placement of Early Pliocene Hominids at Aramis, Ethiopia," Nature 371 (1994), 330-33.
  4. Balter and Gibbons, 187-88.

* Debido al copyright, los gráficos y tablas originales no aparecen en este artículo

 



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