26/07/2007 Fuente: Reasons To Believe

Confrontación de predicciones sobre el origen de la vida: evolución vs. creación bíblica

Fazale Rana

Al abordar los desafíos que los escenarios naturalistas del origen de la vida presentan a su fe, los cristianos suelen señalar los muchos problemas que enfrentan los investigadores del origen de la vida. Pero la simple indicación de los problemas de los modelos evolucionistas del origen de la vida ha alienado a los científicos seculares y ha terminado por alejar a muchos científicos de Cristo. Se requiere un nuevo enfoque, que tome en cuenta las legítimas inquietudes planteadas por científicos seculares. Los cristianos deben no solo presentar un caso positivo a favor el origen sobrenatural de la vida sino también deben plantear su caso de una forma científicamente comprobable, si quieren que sus ideas sean tomadas en serio por la comunidad científica.

 

Es posible desarrollar un escenario del origen de la vida basado en la Biblia y comprobable científicamente, y puede ser usado como una contribución característicamente cristiana a la cuestión del origen de la vida. La creación puede ser puesta a prueba. La creación puede ser ciencia. Existe una notable armonía entre el modelo del origen de la vida bíblico y los resultados más recientes de la comunidad que investiga el origen de la vida. Y se puede encontrar poca o ninguna concordancia entre el escenario naturalista del origen de la vida y los datos científicos.

 

La importancia de la cuestión

La abiogénesis –el surgimiento de la vida a partir de sistemas fisicoquímicos no vivos– es el núcleo del paradigma evolucionista. La vida tiene que tener su comienzo en procesos físicos y químicos para que los evolucionistas expliquen legítimamente la diversidad de la vida a lo largo de la historia de la tierra desde un punto de vista estrictamente materialista. Si la abiogénesis carece de credibilidad científica, se viene abajo el fundamento de la teoría evolucionista. Además, si puede demostrarse que la vida tiene un origen sobrenatural, entonces se abre la puerta para considerar todos los fenómenos de la biología desde la perspectiva del diseño inteligente.

 

A pesar de la importancia de la abiogénesis en el paradigma evolucionista, los investigadores del origen de la vida no han logrado producir ningún progreso tangible hacia una explicación estrictamente materialista del comienzo de la vida. El programa de investigación del origen de la vida comenzó como un esfuerzo científico a principios de la década de 1950, cuando Stanley Miller produjo aminoácidos en sus ahora legendarios experimentos de descargas de chispas.1, 2 Aturdidos por el logro de Miller, muchos científicos predijeron respuestas a la cuestión del origen de la vida en las siguientes décadas.3 Sin embargo, los investigadores del origen de la vida no están más cerca de entender el origen de la vida hoy que lo que estaban 50 años atrás, cuando Stanley Miller realizó sus primeros experimentos. El exitoso autor Paul Davies (un agnóstico) lo deja en claro en su libro, The Fifth Miracle:

 

“Cuando me propuse escribir este libro, estaba convencido de que la ciencia estaba próxima a poner punto final al misterio del origen de la vida . . . Luego de haber pasado uno o dos años investigando el campo, ahora soy de la opinión de que todavía hay una enorme brecha en nuestra comprensión . . . Esta brecha de comprensión no es simplemente ignorancia sobre ciertos detalles técnicos, sino una importante laguna conceptual”.4

 

Davies continúa explicando por qué persiste tal inconsistencia entre la percepción pública y la realidad con relación a la cuestión del origen de la vida:

 

“Muchos investigadores se sienten incómodos si tienen que decir en público que el origen de la vida es un misterio, aun cuando a puertas cerradas admiten libremente que están perplejos. Parece haber dos razones para esta aprensión. Primero, sienten que abre la puerta a los fundamentalistas religiosos y sus pseudo explicaciones de “el dios de los huecos”. Segundo, están preocupados porque una admisión sincera de ignorancia afectaría su financiamiento. . .”5

 

La frustración “detrás de bambalinas” de la comunidad que investiga el origen de la vida fue claramente evidente en ISSOL ’99.6 La 9ª reunión de la Sociedad Internacional para el Estudio del Origen de la Vida (International Society for the Study of the Origin of Life) coincidió con las 12ª Conferencia Internacional sobre el Origen de la Vida en la Universidad de California en San Diego, en julio de 1999. La reunión científica conjunta, que se realiza cada tres años, atrae a los más destacados investigadores del origen de la vida de todo el mundo, y sirve como una plataforma para compartir sus últimos descubrimientos. El estado de ánimo allí era sombrío.

 

El caso a favor del origen sobrenatural

Al defender la fe cristiana ante la línea dura del naturalismo, señalar los problemas reconocidos de los escenarios naturalistas del origen de la vida puede ser importante, pero no es suficiente. Los cristianos deben primero plantear un caso positivo a favor del origen sobrenatural de la vida. Segundo, el caso a favor del comienzo sobrenatural de la vida debe concordar con toda la Biblia, y no solo con uno o dos pasajes. Y, finalmente, para que los científicos tomen en serio el caso a favor del origen sobrenatural de la vida, ese caso debe ser comprobable. El paleontólogo Niles Eldredge plantea estos puntos enérgicamente en su libro The Triumph of Evolution and The Failure of Creationism. (En esta obra, Eldredge no logra demostrar el triunfo de la evolución, y solo demuestra el fracaso del creacionismo de la tierra joven.7) Hablando de los creacionistas de la tierra joven, Eldredge dice:

 

“Los científicos de la creación no han logrado producir ni una sola afirmación intelectualmente convincente o científicamente comprobable acerca del mundo natural. . . La ciencia de la creación tiene muy pocas ideas propias, ideas positivas con vida propia, independientes de, y en contraposición con, opiniones contrarias a la ciencia normal.8

 

Así que finalmente hay tan poca sustancia en el tratamiento de los creacionistas científicos del origen y la diversificación de la vida como en su tratamiento del tiempo cosmológico. No plantean ninguna hipótesis nueva y comprobable, y no hacen ninguna predicción u observación digna de ser así llamada. Dedican un enorme volumen de sus pesados esfuerzos a atacar a la ciencia ortodoxa en la creencia errada y completamente falaz de que, al desacreditar la ciencia . . . han, con eso, establecido la verdad de su propia posición”.9

 

Los estudiosos de Reasons To Believe buscan abordar los puntos importantes y válidos planteados por Niles Eldredge y otros críticos del creacionismo de frente, mediante el desarrollo de un modelo de la creación basado en la Biblia y científicamente comprobable, un modelo que hace predicciones. La creación puede ser comprobada. La creación puede ser ciencia. Un resumen del modelo de la creación de Reasons To Believe apareció en un número anterior de Facts For Faith (Q2 2000), y será el tema de una conferencia del 28 al 30 de junio de 2001. Hay numerosas pruebas científicas y teológicas que apoyan ese modelo.10

 

La presentación del relato bíblico del origen en forma de un modelo de la creación comprobable brinda un nuevo, poderoso y emocionante enfoque del evangelismo y la apologética. La presentación de un modelo de la creación comprobable no solo demuestra la veracidad de la Biblia sino que también puede dar lugar al progreso científico. Tanto el modelo naturalista clásico como el modelo de la creación bíblica para el origen de la vida hacen predicciones. Por lo tanto, estas predicciones pueden compararse con algunos de los nuevos e importantes descubrimientos. Como era de esperar, la descripción bíblica del origen de la vida coincide con recientes descubrimientos científicos. En marcado contraste, los datos científicos más recientes contradicen las predicciones hechas por el modelo naturalista del origen de la vida.

 

El escenario evolucionista del origen de la vida

El escenario materialista clásico11, 12 o estándar para el origen de la vida comienza poco después de la formación de la tierra. La tierra, en su estado primordial, era marcadamente diferente de cómo es hoy. Los investigadores evolucionistas se aprovechan de la falta de certeza acerca de las condiciones primitivas de la tierra para postular que gases reductores –gases ricos en hidrógeno como el amoníaco, el metano y el vapor de agua– constituían la atmósfera de la tierra primitiva. Especulan que no había oxígeno presente. Bajo estas condiciones, descargas de energía, como los relámpagos, que se propagaron por la atmósfera primitiva de la tierra, llevarían a la producción de pequeñas moléculas orgánicas, como el formaldehído y el cianuro de hidrógeno.

 

De acuerdo con este escenario, estas moléculas prebióticas entonces se acumularían en los océanos de la tierra a lo largo de vastos períodos de tiempo para formar la legendaria sopa primordial o prebiótica. Dentro de la sopa prebiótica –de nuevo, en el transcurso de largos períodos de tiempo– las pequeñas moléculas prebióticas reaccionarían para formar moléculas más complejas, como aminoácidos, azúcares, ácidos grasos, purinas y pirimidinas. Estas moléculas, a su vez, funcionarían como bloques constructivos para las moléculas complejas que, con el tiempo, producirían las biomoléculas que se encuentran en los sistemas vivos hoy.

 

Esta explicación del origen de la vida exige que las reacciones químicas que tienen lugar en la sopa prebiótica produzcan finalmente moléculas con capacidad para autorreplicarse. Al aumentar su concentración en la sopa prebiótica, las moléculas grandes y complejas deberían aglomerarse para formar protocélulas o prebiontes. Con el tiempo, a través de sucesos químicos y físicos aleatorios, las moléculas autorreplicantes que se encuentran en los agregados químicos transferirían esta capacidad a los prebiontes. Los procesos evolucionistas (por ejemplo, la selección natural) llevarían, con el tiempo, a los prebiontes a volverse autorreplicantes cada vez más eficientes y cada vez más complejos.

 

Finalmente, estos prebiontes darían como resultado un organismo conocido como el “último ancestro universal común” (LUCA – Last Universal Common Ancestor). LUCA, supuestamente, se parecía a una bacteria moderna. Entonces LUCA daría lugar a los principales dominios de la vida.

 

La Tabla I indica algunas de las más importantes predicciones que surgen razonablemente del escenario clásico del origen de la vida.

 

Tabla I

Algunas predicciones hechas por el escenario naturalista (evolucionista) del origen de la vida

  1. Se encontrará evidencia química de la sopa prebiótica en el registro geológico.
  2. Existieron condiciones químicas y físicas plácidas en la tierra primitiva durante largos períodos de tiempo.
  3. Se encontrarán caminos químicos que llevan a la formación de biomoléculas.
  4. Los caminos químicos que producen biomoléculas habrían sido capaces de operar bajo las condiciones de la tierra primitiva.
  5. La vida surgió gradualmente en el transcurso de un largo período de tiempo.
  6. La vida se originó una sola vez.
  7. La vida, en su forma mínima, es simple.

El modelo bíblico del origen de la vida

Génesis 1:2 brinda el punto de partida para la descripción bíblica del comienzo de la vida:

 

“Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.

 

Este pasaje describe la tierra en su estado primordial.13 Según el texto, el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas, así que el contexto de este pasaje es la superficie de la tierra. Posicionado sobre la superficie de la tierra, un observador hipotético experimentaría solo oscuridad. También notaría que la superficie de la tierra estaba completamente cubierta de agua. Un observador también vería que la tierra no era apta para la vida. La palabra hebrea que se traduce como “desordenada”, tohu, denota un páramo desolado.14

 

La descripción de Génesis 1:2 de las condiciones primordiales de la tierra concuerdan asombrosamente con la descripción científica de las condiciones iniciales de la tierra. Los desechos interplanetarios del primitivo sistema solar y la espesa atmósfera primordial de la tierra primitiva impedirían que la luz del sol llegue a su superficie.15 Ciertamente la oscuridad pernearía todo el planeta. Si bien los científicos debaten el mecanismo y los tiempos de la formación de los océanos de la tierra, hay un consenso en el sentido de que no existían continentes cuando se formó la tierra. A principios de su historia, la tierra era realmente un mundo acuático.16 Desde el momento de su formación (aproximadamente 4.550 millones de años atrás) hasta hace 3.500 millones de años, la tierra experimentó numerosas colisiones que la hubieran convertido en un planeta desolado mayormente inadecuado para la vida.17

 

Génesis 1:2 también describe la creación sobrenatural de la primera vida en la tierra.18 El idioma original hace aún más evidente que el español que el Espíritu de Dios estaba haciendo algo más que simplemente moviéndose sobre la superficie de las aguas. La palabra hebrea que se traduce como “se movía”, rahap, también puede traducirse como “estaba empollando”. En la única otra ocasión en que aparece en la Biblia, rahap describe al Espíritu de Dios “protegiendo” a la errante nación de Israel (Deuteronomio 32:10, 11):

 

“Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su nidada, revolotea (rahap) sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas”.

 

Si volcamos este simbolismo a Génesis 1:2, vemos al Espíritu de Dios “empollando” sobre la superficie de la tierra como un águila madre, incubando y protegiendo celosamente a su cría.19 Como nota adicional, la nación de Israel es vista errando en una tierra de desolación. Aquí, tohu se traduce como “horrible soledad”, un vínculo adicional entre Deuteronomio 32:10, 11 y Génesis 1:2.

 

La Tabla II indica algunas de las predicciones científicas más importantes que surgen de la descripción bíblica del origen de la vida.

 

Tabla II

Algunas predicciones hechas por el escenario bíblico del origen de la vida

  1. La vida apareció temprano en la historia de la tierra.
  2. La vida apareció bajo condiciones duras.
  3. La vida persistió milagrosamente bajo condiciones duras.
  4. La vida surgió rápidamente.
  5. La vida en su forma mínima es compleja.

Recientes descubrimientos científicos en la investigación del origen de la vida

La comparación de las predicciones hechas por los dos escenarios del origen de la vida con el registro de la naturaleza brinda la mejor forma de evaluar la validez de los dos modelos competidores. Algunos de los descubrimientos de avanzada más recientes en la investigación del origen de la vida abordan específicamente predicciones hechas por ambos modelos.

 

El tiempo de la aparición de la vida

Los investigadores del origen de la vida han descubierto recientemente evidencia inequívoca de que la vida apareció por primera vez en la historia temprana de la tierra poco tiempo después de la formación de las primeras rocas.20-23 Las rocas más antiguas que se han descubierto hoy en la tierra datan de 3.900 millones de años atrás. Antes de este tiempo, la tierra existía mayormente en un estado semilíquido inadecuado para la vida. Los investigadores han identificado depósitos carbonosos –depósitos formados por compuestos del carbono, como alquitranes de kerogeno, grafito y apatita– en las rocas más antiguas de la tierra, de 3.860 millones de años. La firma química de estos depósitos carbonosos indica que se originaron como subproductos de actividad biológica. Completamente consistente con el descubrimiento de subproductos de la vida de 3.860 millones años atrás es el descubrimiento de bacterias fosilizadas en rocas de 3.500 millones de años de antigüedad.24, 25

 

Las condiciones al momento de la aparición de la vida

La vida apareció por primera vez y existió inicialmente bajo condiciones inimaginablemente duras. En términos científicos, no tendría que haberse originado, y mucho menos persistido. Desde el tiempo de la formación de la tierra (4.550 millones de años atrás) hasta aproximadamente 3.900 millones de años atrás, el planeta sufrió frecuentes impactos.26, 27 Algunos de los objetos (asteroides, cometas y planetesimales) que impactaron la tierra tenían unos 100 kilómetros de diámetro. Al impactar, estos objetos liberaron tanta energía que no solo el agua sobre la superficie de la tierra se volatilizó sino que las rocas en la superficie y la subsuperficie se derritieron. La fase de impactores gigantes de la historia de la tierra finalizó alrededor de 3.900 millones de años atrás. Sin embargo, en este momento la perturbación gravitacional en el sistema solar hizo que objetos en el cinturón de Kuiper-Edgeworth se precipitaran dentro del sistema solar interior.28 Este suceso, denominado “bombardeo pesado tardío”, significó más de 17.000 colisiones con la tierra que destruyeron cualquier vida que pudiera haber estado presente. Finalmente, entre 3.900 millones de años atrás y 3.500 millones de años atrás, los impactores seguían chocando con la tierra, si bien el tamaño y la frecuencia de los impactos disminuyeron con el tiempo.29 Muchos de estos sucesos todavía habrían vaporizado los océanos de la tierra, provocando una destrucción en masa de la vida. Entre 3.900 y 3.500 millones de años atrás, tiene que haber habido múltiples eventos de origen de la vida con una máxima ventana de tiempo entre eventos de impacto y, por lo tanto, para el origen de la vida, de 10 millones de años.30

 

¿Sopa o no sopa?

A la fecha, los investigadores del origen de la vida no han logrado recuperar ningún resto geoquímico de moléculas prebióticas –moléculas orgánicas producidas por procesos no biológicos. 31 Todos los depósitos carbonosos recuperados de las rocas más antiguas son, sin excepción, subproductos de actividad biológica. La “ausencia de evidencia” de una sopa prebiótica debe ser considerada como “evidencia de ausencia”.32

 

Si no existió una sopa prebiótica en la tierra primitiva, las condiciones existentes no soportarían la formación de moléculas prebióticas. Inversamente, si se descubriese que las condiciones de la tierra primitiva no eran conducentes a la formación de moléculas prebióticas, no se encontraría una sopa prebiótica dentro del registro geológico.

 

Coincide con la falta de evidencia de una sopa prebiótica el reconocimiento creciente de que las condiciones de la tierra primitiva no hubieran soportado la síntesis de moléculas prebióticas. Por ejemplo, una evidencia creciente indica que la atmósfera de la tierra primitiva era neutra, y no reductora, compuesta por N2, CO2 y H2O.33, 34 Aun con la ausencia de O2 (un inhibidor del proceso de formación de moléculas de la vida), las moléculas prebióticas no pueden ser producidas en este tipo de atmósfera.35, 36 Ha surgido fuerte evidencia de que había niveles bajos pero significativos de O2 no sólo en la atmósfera de la tierra primitiva sino también en la hidrosfera de la tierra primitiva.37-39 La presencia de O2 serviría para inhibir la formación de moléculas prebióticas.

 

La viabilidad de caminos químicos hacia la vida

La sopa prebiótica predicha por el modelo evolucionista clásico no existió en la tierra primitiva. Sin embargo, aun cuando hubiera existido, no podría haber conducido al comienzo de la vida. Los investigadores del origen de la vida han descubierto varias rutas químicas capaces de producir muchas de las moléculas necesarias para construir la vida,40 pero aún falta descubrir los caminos abióticos hacia muchas otras clases de compuestos bioquímicos crucialmente importantes, y tal vez ni siquiera existan.41

 

Aún más problemático para el escenario naturalista del origen de la vida es el reconocimiento de que las condiciones de la hipotética sopa primordial y de la tierra primitiva hubieran inhibido la mayor parte, si no todas, de las potenciales rutas químicas prebióticas. Muchas de las relaciones prebióticas potenciales sólo pueden tener éxito bajo condiciones restrictivas. En la mayoría de los casos, es improbable que estas condiciones existieran en la tierra primitiva. En algunos casos, las mismas condiciones necesarias para impulsar la formación de compuestos bioquímicos hubieran conducido a su subsiguiente destrucción.42, 43

 

Hay nueva evidencia que indica que los metales de transición y los elementos de las tierras raras en los océanos de la tierra primitiva hubieran promovido la descomposición de lo que muchos científicos creen que eran compuestos químicos intermedios clave que intervienen en los escenarios evolucionistas del origen de la vida más ampliamente aceptados.44 La hipotética sopa primordial indudablemente hubiera sido una compleja mezcla química compuesta de una gran cantidad de especies químicas. Las mismas rutas químicas que hubieran conducido a la producción de compuestos bioquímicos bajo condiciones de laboratorio hubieran sido inhibidas por otros compuestos de la sopa primordial. Estos compuestos intrusos hubieran puesto fin o hubieran redireccionado pasos clave en los caminos químicos.45, 46 Dada la probabilidad de la interferencia química generalizada en la hipotética sopa primordial, el éxito de los investigadores del origen de la vida en la preparación de compuestos químicos es un éxito falso. Los investigadores del origen de la vida suelen estudiar potenciales caminos prebióticos bajo condiciones irreales, controladas y químicamente prístinas.

 

¿Simplicidad o complejidad de la primera vida?

Hay nueva evidencia que indica que la vida, en su forma mínima, es químicamente compleja, aun cuando sea morfológicamente simple. Los genomas bacteriales más pequeños capaces de supervivencia independiente incluyen entre 1500 y 1900 productos génicos.47-50 Se cree que estas bacterias son los organismos más antiguos de la tierra y muy probablemente reflejan la complejidad de la primera vida en la tierra y la complejidad mínima de la vida independiente.51 El genoma conocido de menor tamaño, el del Mycoplasma genitalium, está formado por 470 productos génicos.52 Sin embargo, M. genitalium no es un modelo apropiado para el origen de la vida, ya que depende de la bioquímica del anfitrión para sobrevivir, por lo que no puede existir independientemente. No obstante, M. genitalium es un buen modelo para determinar los requisitos mínimos para la vida. El trabajo teórico y experimental usando M. genitalium indica que la vida requiere al menos entre 250 y 350 productos génicos (luego de eliminar, en teoría, los genes usados para interacciones parasitarias).53-55

 

El biofísico Hubert Yockey ha calculado la probabilidad de formar un único producto génico (uno que es funcionalmente equivalente a la ubicua proteína citocromo C): 1 en 1075. 56 Dada esta probabilidad, Yockey calculó que si la hipotética sopa primordial contenía unos 1044 aminoácidos, 10.000 trillones de años arrojarían una probabilidad del 95% para la formación aleatoria de un proteína funcional de solo 110 aminoácidos de largo (un único producto génico).57 El universo tiene unos 15.000 millones de años de antigüedad. Esto significa que ha pasado menos de una billonésima parte del tiempo que se requeriría para hacer uno solo de los 250 a 350 productos génicos necesarios para la vida mínima, o uno de los 1.500 productos génicos para la vida independiente.

 

Lo que complica aún más las probabilidades más que astronómicas que deben vencerse para que surja aun la forma más simple de vida mediante procesos naturales, es la perspectiva cambiante de las bacterias. Ya no más consideradas como células con una estructura aleatoria indefinida, se reconoce ahora que las bacterias tienen una notable organización interna, tanto espacialmente como temporalmente, en el nivel de las proteínas.58, 59 Esta organización interna de las células bacterianas es universal y necesaria para su supervivencia. Esto significa que los investigadores del origen de la vida deben dar cuenta no solo de la aparición simultánea de entre 250 y 350 productos génicos, sino también de su organización dentro de la célula.

 

La descripción bíblica concuerda con los descubrimientos científicos

Al comparar las predicciones del modelo bíblico del origen de la vida con los descubrimientos más recientes que provienen de la investigación del origen de la vida, surge una notable concordancia. La vida se originó temprano y rápidamente en la historia de la tierra bajo condiciones hostiles. Más aún, la vida, tal como apareció, en su forma mínima, tiene una complejidad enorme.

 

Ninguna de las predicciones que surgen del modelo naturalista se satisface con los resultados científicos más recientes. Desde una perspectiva naturalista, hay probabilidades más que astronómicas contra el ensamble simultáneo requerido por los componentes moleculares necesarios para que la vida funcione en su forma más mínima. Tal vez lo más devastador es la ausencia de una sopa primordial en la tierra primitiva. Todos los modelos del origen de la vida que apelan exclusivamente a procesos naturales tienen como su requisito principal una sopa primordial. Aun cuando existiera una sopa primordial, sin embargo, los procesos químicos que supuestamente tienen lugar parecen incapaces de producir vida. A la luz de los descubrimientos científicos más recientes, los comentarios de Paul Davies y la silenciosa frustración de los investigadores del origen de la vida parecen comprensibles.

 

La armonía entre el relato de la Biblia del origen de la vida y el registro de la naturaleza brinda una evidencia poderosa a favor de la validez de la fe cristiana. La falta de concordancia entre el modelo naturalista del origen de la vida y los datos científicos hace que una de las columnas clave de la teoría de la evolución se desmorone. Una vez que se ha establecido un caso razonable y comprobable a favor del origen sobrenatural de la vida, la puerta queda abierta para ver otras áreas del mundo biológico desde un punto de vista sobrenatural también.

 

Además de demostrar la veracidad de la Biblia, los descubrimientos recientes muestran cómo el relato bíblico de los orígenes puede contribuir a la investigación científica. Al ofrecer el relato bíblico del origen de la vida de una forma que invita a la comprobación científica, los cristianos dejan en claro que el estudio de la creación es ciencia. Un enfoque con un modelo de la creación comprobable del origen del universo, el origen de la vida, las principales categorías de la vida, y el origen y la dispersión de la humanidad permite a los cristianos hacer una contribución única a la cuestión de los orígenes, una que permite explicaciones sobrenaturales. Al ofrecer modelos comprobables capaces de hacer predicciones, los cristianos pueden influir positivamente en la dirección de la investigación científica de una forma que refleja su cosmovisión, y de una forma que puede ser respetada y aceptada por la comunidad científica. La creación es ciencia.

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: Origin-of-Life Predictions Face Off: Evolution vs. Biblical Creation

 

Referencias:

  1. Stanley L. Miller, “A Production of Amino Acids under Possible Primitive Earth Conditions,” Science 117 (1953), 528-29.
  2. Stanley L. Miller, “Production of Some Organic Compounds under Possible Primitive Earth Conditions,” Journal of the American Chemical Society 77 (1955): 2351-61.
  3. John Horgan, The End of Science: Facing the Limits of Knowledge in the Twilight of the Scientific Age (New York: Broadway, 1997), 138-42.
  4. Paul Davies, The Fifth Miracle: The Search for the Origin and Meaning of Life (New York: Simon & Schuster, 1999), 17.
  5. Davies, 17-18.
  6. Fazale R. Rana and Hugh Ross, “Life From the Heavens? Not This Way . . .” Facts for Faith 1 (Q1 2000), 11-15.
  7. Ver reseña de Fazale R. Rana en Facts for Faith 3 (Q3 2000), 60-61. Libro reseñado: Niles Eldredge, “The Triumph of Evolution and the Failure of Creationism,” (New York: W. H. Freeman, 2000), 91.
  8. Eldredge, 91.
  9. Eldredge, 146.
  10. Hugh Ross, “Can Science Test a God-Created-It Origins Model? Yes!” Facts for Faith 2 (Q2 2000), 40-47, 55-58.
  11. El autor reconoce que la comunidad de investigación del origen de la vida está considerando activamente otros escenarios del origen de la vida como alternativas a la que se presenta en este artículo. No obstante, el escenario clásico parece ser todavía el modelo del origen de la vida más ampliamente aceptado entre los investigadores del origen de la vida. Muchas de las características del escenario clásico del origen de la vida aparecen en casi todos los modelos alternativos del origen de la vida.
  12. Richard Cowen, History of Life, 3d ed. (Malden, Mass.: Blackwell Science, 2000), 1-18.
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  21. Manfred Schidlowski, “Carbon Isotopes as Biogeochemical Recorders of Life over 3.8 Ga of Earth History: Evolution of a Concept,” Precambrian Research 106 (2001): 117-34.
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  24. J. William Schopf, “Microfossils of the Early Archean Apex Chert: New Evidence of the Antiquity of Life,” Science 260 (1993), 640-46.
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  41. Miller, Endogenous, 75.
  42. Un ejemplo importante involucra el azúcar ribosa. Ver Miller, Endogenous, 74.
  43. Rosa Larralde et al., “Rates of Decomposition of Ribose and Other Sugars: Implications for Chemical Evolution,” Proceedings of the National Academy of Sciences, USA 92 (1995): 8158-60.
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