31/01/2008 Fuente: Reasons To Believe

Jueves 31 de enero de 2008

El campo magnético de un planeta protege su agua

Jeff Zweerink

Las películas de desastres parecen ser un elemento infaltable de Hollywood. Una de estas películas que me resultó entretenida (suficiente como para verla cuatro veces en mi viaje a Japón) fue El núcleo. La película comienza mostrando algunas consecuencias (fantasiosas) de la desaparición del campo magnético de la Tierra (causado por la detención de la rotación del núcleo de la Tierra). El resto de la película describe cómo un equipo de científicos intenta reiniciar el núcleo de la Tierra y salvar el planeta. Si bien la película está llena de imprecisiones e imposibilidades científicas, su premisa destaca una importante característica de la habitabilidad de la Tierra, a saber un fuerte campo magnético.

 

Venus y la Tierra son asombrosamente similares en su composición y tamaño. Venus tiene 81% de la masa de la Tierra y su radio y densidad son sólo 5% menores que la Tierra aproximadamente. Como se formaron en una sección similar del sistema solar, tanto la Tierra como Venus probablemente comenzaron cubiertos de agua y tuvieron esencialmente atmósferas idénticas. Si bien estos dos “planetas hermanos” empezaron de forma parecida, no podrían ser más diferentes hoy en términos de su habitabilidad.

 

La atmósfera de la Tierra consiste principalmente de nitrógeno (78%) y oxígeno (21%), con mínimas cantidades de otros gases, como dióxido de carbono y helio. Además, hay abundantes nubes de vapor de agua que cubren los cielos. En marcado contraste, la atmósfera de Venus está formada mayormente por dióxido de carbono (96%) y nitrógeno (3%), ¡con densas nubes de ácido sulfúrico! Mientras la atmósfera de la Tierra produce temperaturas de superficie de alrededor de 21oC, la superficie de Venus ronda los 430oC. ¿Qué causó esta diferencia?

 

Hay muchos factores que contribuyen a la disparidad entre la Tierra y Venus, pero los resultados recientes del satélite Venus Express destacan una de las diferencias más importantes. Dado que la Tierra rota una vez cada 24 horas, este movimiento hace que su núcleo de hierro genere un fuerte campo magnético. Este campo magnético protege a la Tierra de la radiación cósmica además de proteger a su atmósfera del viento solar. Venus rota sólo una vez cada 243 días terrestres. En consecuencia, el planeta no tiene un campo magnético significativo que proteja su atmósfera del viento solar.

 

Sin un campo magnético, el viento solar arranca toda el agua de la superficie de Venus. La radiación ultravioleta del sol descompone las moléculas de agua en dos iones (átomos con una carga eléctrica adicional debido a un electrón extra o la falta de un electrón) de hidrógeno y un ion de oxígeno. Las partículas cargadas del viento solar aceleran estos iones y los arrancan de la atmósfera. Sin embargo, el campo magnético de la Tierra desvía el viento solar alrededor de la atmósfera de forma que los iones no sean arrancados hacia el espacio. Los resultados publicados en la revista Nature de la misión del Venus Express demuestran que los iones que vienen de Venus coinciden con la composición esperada si se está arrancando agua de su atmósfera. El agua que está siendo arrancada actualmente de Venus surge de impactos recientes de cometas que depositan agua en la atmósfera del planeta (ocurren procesos similares en la Tierra también). Sin embargo, el viento solar ha arrancado también toda el agua con la cual comenzó Venus más de cuatro mil millones de años atrás.

 

Estos hallazgos ponen en relieve cómo un planeta habitable no sólo debe ser similar en tamaño y composición a la Tierra, sino también debe tener un fuerte campo magnético. Por lo tanto, uno debe leer anuncios optimistas como éste con cierta cautela.

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: A Planet’s Magnetic Field Protects Its Water



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