11/01/2008 Fuente: Reasons To Believe

Viernes 11 de enero de 2008

La excepcionalidad de la cognición social en los humanos

Hugh Ross

Una de las doctrinas fundamentales de la fe cristiana es que sólo los humanos, entre todas las formas vivas de la Tierra, están creados a la imagen de Dios. Parte de esta imagen implica que los humanos son seres espirituales dotados excepcionalmente del aparato físico para participar en la actividad espiritual. Según la Biblia, esta imagen de Dios no evolucionó dentro de la especie humana. Apareció plenamente establecida y funcional cuando Dios creó al primer varón y mujer humanos.

 

Considerando cuán ampliamente y específicamente la Biblia describe la imagen de Dios de la humanidad (por ejemplo, Génesis 1:26-27; 9:6; Santiago 3:9), no debería ser difícil desarrollar pruebas científicas para confirmar o refutar la doctrina. Sin embargo, se ha dedicado poco esfuerzo de investigación a someter a la imagen de Dios a algún tipo de prueba científica porque gran parte de la comunidad de investigación biológica ha estado arraigada en el darwinismo. Ese punto de vista sostiene que los humanos evolucionaron naturalmente de ancestros similares a los simios y que las capacidades mentales de la humanidad difieren de las de los animales sólo en grado y no en especie.

 

Un equipo de antropólogos europeos y estadounidenses brindó involuntariamente evidencia dramática a favor de la doctrina bíblica de la imagen de Dios. La evidencia surgió de un estudio comparativo que realizaron entre las capacidades mentales de orangutanes y chimpancés adultos y las de niños humanos de sólo 2,5 años de edad.1 Al escoger niños de esta edad el equipo eliminó todo beneficio posible de la educación o la lectoescritura de los sujetos de prueba humanos.

 

Los investigadores descubrieron que los niñitos humanos no evidenciaron ninguna ventaja significativa sobre los simios adultos en su capacidad para aprender de su entorno físico. Sin embargo, su capacidad para compartir y obtener conocimiento, entendimiento y comprensión de sus interacciones sociales fue muy superior a todo lo que manifestaron los chimpancés adultos o los orangutanes adultos. En palabras de los investigadores, “los humanos no son sólo sociales, sino ‘ultrasociales’”.2

 

Sin una extraordinaria capacidad de interactuar, comunicar y aprender de las interacciones sociales no sería posible ninguna actividad espiritual. El hecho de que aun los animales no humanos más inteligentes carecen de la capacidad de interacción social necesaria para sostener la actividad espiritual mientras que aun los niñitos humanos la tienen es evidencia a favor de la doctrina bíblica de que sólo los humanos, entre toda la vida de la Tierra, son criaturas espirituales.

 

Los autores principales del equipo de investigación trabajan para el Instituto Max Planck para la Antropología Evolucionista y afirman en el título de su artículo: “Los humanos han evolucionado capacidades especializadas de cognición social”. Sin embargo, en ninguna parte del artículo brindan evidencia alguna de que los humanos de hoy manifiestan una capacidad de interacción social mayor que los primeros humanos. Tampoco muestran que los homínidos que precedieron a los seres humanos (Homo sapiens sapiens) demostraban un nivel de capacidad de interacción social adecuado para soportar la actividad espiritual.

 

En realidad, la evidencia arqueológica apoya fuertemente la conclusión de que los primeros humanos eran tan capaces de practicar la actividad espiritual como los humanos hoy. En consecuencia, la doctrina bíblica de que los primeros humanos poseían una capacidad plenamente funcional para participar en la actividad espiritual ha obtenido apoyo científico.

 

1.      Esther Herrmann et al., “Humans Have Evolved Specialized Skills of Social Cognition: The Cultural Intelligence Hypothesis,” Science 317 (September 7, 2007): 1360-66.

 2.      Herrmann et al., 1360.

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: Uniqueness of Social Cognition in Humans   



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