29/07/2007 Fuente: El Centro para la Bioética y la Dignidad Humana

'Matrix recargado': Nueva versión de un antiguo mito

Paul van der Bijl

Unos de los papeles de las películas en la sociedad actual es similar al del mito en las sociedades antiguas. Ambos buscan explicar en términos cotidianos los significados y misterios de la vida y la muerte. Muchas películas hacen esto de alguna forma, pero aquellas como Matrix y su reciente continuación, Matrix recargado, ocupan un lugar aparte. En Journal of Religion and Film (octubre de 2000), James Ford dice: “Es imposible saber qué narraciones se convertirán en los mitos fundacionales de nuestra cultura. Pero películas épicas como Matrix son el equivalente moderno de La Ilíada-La Odisea, le epopeya de Gilgamesh...” Sé que puede parecer osado otorgar esta clase de honor a una película que aún no ha resistido el paso del tiempo; sin embargo, la saga Matrix aborda de una forma importante la antigua herejía cristiana conocida como gnosticismo.

 

Robin L. Zebrowski, escribiendo para un sitio Web popular, www.killingthebuddha.com, ha comparado la ideas presentadas en Matrix con la antigua creencia gnóstica de que “el creador de nuestro mundo... no es el Dios creador de las grandes tradiciones monoteístas populares hoy. En cambio, hubo originalmente una deidad masculina y otra femenina. La Madre, Sofía (“sabiduría”), quería producir otra creación, pero lo hizo por su cuenta en vez de hacerlo con su pareja. El Demiurgo resultante fue una abominación... [que se convirtió en]... el creador de nuestro mundo. Atrapó al Espíritu en la materia, y la humanidad ha estado tratando de escapar, de volver al verdadero Dios, desde entonces”. Este sistema de creencia llevó a un énfasis en el conocimiento (“sabiduría”) por sobre la materia, con el resultado que la materia (y, por lo tanto, la carne) fue considerada como mala y con necesidad de ser vencida.

 

Nuestra sociedad actual, sin embargo, no tiene ningún paradigma para deidades entrometidas, así que en la película es una máquina llamada “la matriz” (matrix) que ciega al mundo y a sus habitantes a la verdadera realidad. Mediante el conocimiento, Neo, el protagonista, libera su mente y escapa de las garras de la máquina. Comienza a entenderse a sí mismo como el ser profetizado que ha sido enviado como un mesías para poner fin al reinado de la matriz y liberar a la humanidad de sus garras. Esta exploración de la relación entre el hombre y la máquina no es nueva en las películas. Películas recientes como La máquina del tiempo, Terminator e Inteligencia artificial, entre muchas otras, aprovechan el temor que empezó con la Revolución Industrial de que la automatización de la maquinaria deshumaniza. El cuadro mayor aquí es que todas las sociedades, antiguas y modernas, luchan con conceptos de destino y significado, y tienden a creer que hay fuerzas desconocidas para ellas trabajando en su contra haciendo que la vida misma sea una ilusión. Por supuesto que la situación problemática de todos los humanos en Matrix es que están esclavizados por máquinas sin que ellos lo sepan. Si bien el dios es diferente –una máquina en vez de una deidad–, el mensaje en el contexto del gnosticismo sigue siendo el mismo. La vida es ilusoria, breve e insignificante, y sólo a través del conocimiento especial puede ser vencida.

 

Hay peligros obvios, en el contexto de la bioética, en ver a nuestra humanidad como ilusoria y a nuestra carne y sangre como irrelevantes. El peligro del gnosticismo –y un tema de Matrix– es ver la vida en la carne como irrelevante y creer que el verdadero conocimiento nos permitirá ir más allá de nuestra humanidad atrapada. En Matrix sólo unos pocos tienen el privilegio de liberar sus mentes de las limitaciones de las máquinas. El resto de los que están atrapados en la matriz son ilusos, irrelevantes y aun descartables. A diferencia de la primera película, ésta no hace ninguna reflexión acerca de la matriz y sus habitantes. Los que uno ve son muertos o sacrificados fríamente. ¿Cuál es el conocimiento secreto que nos lleva más allá de nuestra humanidad atrapada? Es simplemente que la mente es más importante que la materia y la carne. Es que lo que sabemos es más importante que quiénes somos.

 

¿Acaso el conocimiento último en nuestra sociedad no está envuelto en el poder de la ciencia y la tecnología? De hecho, somos instados a dominar el poder de la ciencia y su conocimiento como una forma de ir más allá de las limitaciones de ser sólo humanos. Deberíamos luchar por vivir más (tal vez para siempre), deberíamos controlar nuestros descendientes perfeccionándolos, y deberíamos erradicar las debilidades de nuestra humanidad a toda costa. En un tiempo en que la carne y la sangre son consideradas como de poco valor intrínseco, no es de extrañar que el sacrificio o la explotación de la vida humana estén siendo justificados cada vez más en aras de las búsquedas anteriores. CBHD


Paul van der Bijl es el Gerente de Nuevos Medios de The Center for Bioethics and Culture.

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: The Matrix: Reloaded--An Ancient Myth Revisited



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