01/10/2007 Fuente: Reasons To Believe

Creación: de, mediante y por el Dios trino

Kenneth Samples

Un miembro de mi clase de Escuela Dominical me hizo una pregunta luego de escuchar mi charla sobre la Trinidad, la doctrina del cristianismo histórico, derivada de la Biblia, de que el Dios único subsiste como tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.1 Preguntó: “¿Cuál persona específica de la deidad creó el mundo?”.

 

He recibido miles de preguntas a lo largo de los últimos veinte años de enseñar y dar conferencias, tanto en iglesias como en universidades, pero esta fue la primera vez que alguien me hizo esa pregunta específica. Reconocí la especificidad de la pregunta y cómo se relacionaba con la naturaleza trina única de Dios.

 

Según la Biblia, cada persona dentro de la deidad estuvo involucrada en la obra de la creación. Mientras que Dios el Padre fue el agente primario en iniciar la creación, no obstante Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo actuaron como sus coagentes divinos en la tarea creativa. Por lo tanto, es correcto decir bíblicamente que el Dios trino creó todas las cosas. Veamos un breve resumen del apoyo escritural de la participación de cada persona divina en la creación.

 

Dios el Padre como agente primario en la creación

 

En lo que probablemente fue una temprana declaración en forma de credo (modelada según el credo judío, el Shemá de Deuteronomio 6:4), el apóstol Pablo identifica a Dios el Padre como la fuente última e iniciador del cosmos: “Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos” (1 Corintios 8:6a). El antiguo Credo de Nicea (uno de los importantes credos ecuménicos de la cristiandad) señala el reconocimiento de la iglesia cristiana del papel primario del Padre en la creación cuando afirma: “Creo en un solo Dios; Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible”.2

 

Dios el Hijo como coagente en la creación

 

En el prólogo del Evangelio de Juan (versículos 1-18), el apóstol describe al “Verbo” eterno (posteriormente identificado como el Hijo Encarnado) que estaba con Dios en el principio y que era Dios mismo (Juan 1:1). El apóstol Juan luego identifica a Dios el Hijo como activo en la creación junto al Padre: “Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:3).

 

La obra del Hijo en la creación (ver también Colosenses 1:16-17; Hebreos 1:2, 10) demuestra que posee la mismas prerrogativas (privilegios o derechos) de la deidad. Pablo afirma este concepto en la segunda parte de 1 Corintios 8:6: “y no hay más que un solo Señor, es decir, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos”. Con el mismo lenguaje descriptivo, Pablo atribuye al Hijo los mismos poderes de creación y providencia que el Padre (vinculando a las dos personas divinas en el acto creativo).

 

Dios el Espíritu Santo como un coagente en la creación

 

El segundo versículo del libro de Génesis revela el papel activo del Espíritu Santo con el Padre en la creación de todas las cosas (ver también Job 33:4; Salmos 104:30). Moisés revela, mediante inspiración divina, que en una etapa muy temprana de la creación “el Espíritu de Dios iba y venía (se movía, Reina-Valera 1960, Biblia de las Américas) sobre la superficie de las aguas”. Este acto de “ir y venir” o “moverse” transmite la idea de que la tercera persona de la Trinidad estaba nutriendo y protegiendo el nuevo orden creado. El Espíritu Santo, como el Hijo y con el Padre, posee las prerrogativas divinas. Porque el Espíritu también realiza actos que están reservados sólo para Dios.

 

Un sano principio teológico al pensar en la Trinidad es reconocer que, cuando un miembro de la deidad está involucrado en una tarea, entonces, de alguna manera, los tres miembros están activos en ella. Sin embargo, hay claros ejemplos en que un miembro de la Trinidad es reconocido como el agente primario al realizar una tarea dada. Por ejemplo, como observamos, el Padre es el agente primario en la creación, en tanto que el Hijo juega este papel en la redención y el Espíritu Santo en la regeneración humana (el nuevo nacimiento).

 

El teólogo evangélico Millard Erickson brinda una forma sucinta de pensar en cómo las tres personas divinas trabajaron en conjunto en la creación: “Fue el Padre quien trajo a la existencia el universo creado. Pero fue el Espíritu y el Hijo quienes le dieron forma. Mientras que la creación es del Padre, es mediante el Hijo y por el Espíritu Santo”.

 

Referencias:

1. Para un análisis de la doctrina de la Trinidad, ver Kenneth Richard Samples, “How Can God Be Three and One?” en Without a Doubt: Answering the 20 Toughest Faith Questions (Grand Rapids: Baker, 2004), 63-76.

2. El Credo de Nicea, según aparece en http://es.wikipedia.org/wiki/Credo

3. Millard J. Erickson, Introducing Christian Doctrines, ed. L. Arnold Hustad (Grand Rapids: Baker, 1992), 123.

 

Traducción: Alejandro Field

Artículo original: Creation: From, Through, and By the Triune God, Connections, Third Quarter / 2007



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